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jueves, 29 de mayo de 2008

Andrés Calamaro - Club Ciudad de Bs. As (15-12-07)

El cantante popular

En su clásica despedida de fin de año, Andrés Calamaro presentó su reciente disco, “La Lengua Popular”, en el Club Ciudad de Buenos Aires.

El mismo fin de semana en que los dos más grandes cantautores españoles (Serrat y Sabina) estuvieron de visita en Buenos Aires, el mayor compositor argentino de la última década cerró el año por segunda vez consecutiva en el Club Ciudad de Buenos Aires. Es que para Andrés Calamaro ya es costumbre esto de tocar en Diciembre para su público porteño.

Esta vez con la excusa de presentar su último trabajo, La Lengua Popular (2007), el cantante convocó a 60 mil personas en dos días. El Bondi se acercó el día sábado y pudo apreciar un muy buen show que arrancó de la mano de “El Salmón” y “Los otros” con Andrés (guitarra al hombro) al frente de la banda.

Si bien la Bersuit ya no acompaña a Calamaro, quedaron vestigios de esa reunión en temas que se volvieron cumbia como “Tuyo siempre”, en donde el Cóndor Sbarbati y Dany Suárez apoyaron muy bien desde los coros e hicieron bailar a los presentes. Continuando con la presentación del disco, llegó “Mi gin tonic” que fue atentamente escuchada por el público que casi ni se inmutó.

No se sabe si fue por el viento o la amenaza de lluvia, pero lo cierto es que la gente estuvo muy estática durante todo el concierto y, salvo contadísimos tramos, no logró contagiar entusiasmo al artista que, por cierto, tampoco estuvo demasiado enchufado en cuanto a arenga se refiere.

Para “Ok perdón” y “Todo lo demás”, Andrés se calzó la acústica para acompañar y sobre el final de “Te quiero” desparramó el estribillo de “Three little birds”, de Bob Marley. Tan buen recibimiento tuvo el último disco que su reciente corte de difusión, “Carnaval de Brasil”, fue cantado por todos a pesar de su destino hitero pegajoso.

Dentro de la lista, hubo dos temas que sorprendieron: “Días distintos” trajo como novedad una desaceleración semi reggae en su ritmo que no fue muy bien recibida por el público; y “Lo que no existe más” sorprendió porque nadie la esperaba y porque nunca había sido tocada en Buenos Aires. Es que el quíntuple álbum, “El Salmón”, todavía tiene muchas canciones sin su estreno oficial y parece que el Comandante quiere ir de a poco tachando esa lista de inéditos en vivo.

El ex Los Abuelos de la Nada y productor de “La Lengua Popular”, Cachorro López, subió al escenario para aportar sus rasgueos en la acústica de “Soy tuyo” y ciertos aires de bossa nova llegaron con “Los aviones”, donde Diego García se lució en un solo precioso con su Fender Telecaster.

También hubo tiempo para que Calamaro, solamente acompañado por Tito Dávila en teclados, cantara el tango “Los Mareados” y luego hiciera subir a Fito Cabrales en “Estadio Azteca” y “A los ojos”. Con estos dos temas y la onda disco de “Loco”, la gente pareció despertarse un poco más aunque cuando sonó la hermosa “Crímenes perfectos”, la mayoría optó por escuchar plácidamente y en algunos casos abrazar a sus parejas.

Haciéndose cargo de su figura, el Salmón entonó con cierta ironía “Sexy y barrigón” mientras acariciaba de a ratos su panza para luego invitar al tablado a un grande del rock nacional: Ciro “Broken fingers” Fogliatta, quien se hizo cargo de los teclado en “Madison Blues”, de Elmore James. La ocasión sirvió, a su vez, para presentar a la banda: Niño Bruno, en la batería; Julián Kanevsky, en guitarra; y Candy “Caramelo” Avelló, en el bajo. De esta manera, todos los músicos recibieron sus aplausos y un gran reconocimiento ya que la química entre ellos fue perfecta.

La parte final llegó con “Canal 69” y con el infaltable “Paloma”. Pero luego de un breve descanso, Andrés llamó a sus teloneros, Fito y Fitipaldis, y juntos arremetieron a puro rock and roll de la mano de “Me arde”, “Quiero ser una estrella”, “Alta suciedad” y “Flaca”.

Con un show musicalmente exquisito y con un sonido bárbaro, Andrés Calamaro despidió el 2007 repasando sus clásicos y presentando un excelente disco como es La Lengua Popular. El público estuvo un poco frío pero poco le importó a este gran fabricante de canciones que en poco más de dos horas dejó en claro que podrán imitarlo aunque jamás igualarlo.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni

miércoles, 28 de mayo de 2008

Festival Pepsi Music Día 3 - Club Ciudad de Bs. As (23-09-07)

Pepsi de Pomelo

La tercera jornada del Pepsi Music tuvo actuaciones bastante dispares. El Bondi recorrió el Club Ciudad de Buenos Aires para acercarte lo más importante del día domingo.

Una tardecita soleada esperaba a los tempraneros que se iban acercando hasta el barrio de Nuñez para disfrutar el tercer día del festival más “importante” del año. Lentamente, pero sin pausa, émulos de Pomelo (el personaje de Diego Capusotto en Rock and Pop TV) iban copando el predio.

De lejos ya se escuchaba a los Súper Ratones cantando canciones que nadie conocía pero que, a las cuatro y media de la tarde, parecían no molestar. Al sonar “Cómo estamos hoy” algunos se animaron a saltar mientras el resto ya pensaba en Zumbadores, quienes minutos después abrieron el escenario principal. Con un sonido muy similar al de Callejeros, sacudieron a su pequeño grupo de seguidores que agitó en temas como “El ritmo de los condenados” y “Bailaré sobre tu tumba”.

Pero el primer griterío generalizado llegó con la presencia de Jóvenes Pordioseros, quienes desparramaron su rock rollinga en “Pegado”, “Alta gata” y “Satisfaction”, tema que contó con la presencia de Felipe Barroso de Intoxicados. Un show bastante pobre pero que divirtió a sus incondicionales fans.

Luego de la banda del Toti, llegó el turno de Pier. Y los hermanos Cerezo lo hicieron de nuevo: un recital carente de originalidad, tanto visual como musicalmente. “La reina del placer” y el corte del nuevo disco, “Jaque Mate”, fueron pasando hasta llegar a “La ilusión de mi condena” que fue terriblemente tarareada y la cosa se puso seria: en el Pepsi, Pier fue una de las bandas más coreadas.

Inmediatamente después, los platenses de Guasones subieron al escenario CTI y desplegaron su rock radiable en temas como “Reyes de la noche” y “Estupendo día”. Es notable cómo cambia el sonido de esta banda en vivo a diferencia del estudio; lástima que este cambio sea para peor ya que la voz de Facundo Soto deja mucho que desear cuando se trata de pelar en escena.

A esta altura, sin dudas que lo más interesante pasaba por los escenarios más chicos, esos que estaban medio perdidos en la inmensidad del predio. En el escenario Pop Art los de Fantasmagoría (la banda del ex Fun People Gori) hicieron rock cool frente a algunos que más tarde vieron a Infierno 18: los sobrinos lejanos de los pibes de Blink 182. Otros que no se perdieron su oportunidad fueron los Sin Espina (un power trio al estilo Divididos), Borregos Border y la gente de Blues Motel que ante un buen número de público propio, desató una fiesta con temas como “Ángel”, “Brujos” y la excelente versión rockera de “Voy subiendo”.

Muchísima gente iba y venía mientras los shows empezaban y terminaban sin cesar. Eso sí, tener hambre resultó poco más que un pecado: el pancho cinco pesos. Y si encima lo querías bajar, otros cinco más por la gaseosa del momento. Como resultado, gastabas diez mangos y encima te quedabas con hambre. Por eso, para engañar al estómago una buena idea era darse una vuelta por el escenario Roxy por donde desfilaron La Tolva (comandados por Diego Boris), Las Trampas de Lily y el homenaje a Los Redondos de la mano de Superlógico. Aunque la idea sonó a choreo, o chorreo, la música fue digna y como dijo uno por ahí: “Dan ganas de volver a tu casa y ponerte a escuchar Oktubre”.

Tomate tu tiempo Pity

Los dos últimos shows de la noche estuvieron a cargo de Intoxicados y Molotov. La banda del Pity ofreció un recital bastante errático ya que tuvo muchos momentos de cuelgues entre psicodélicos y fumancheros. Todos los temas sonaron muy bajoneros, desde “Niña de Tilcara” hasta la rockera “Las cosas que no se tocan” (que no fue tan power como en otras ocasiones). Ni las dos baterías ni el Negro García López (invitado en “La Simpática Demonia”) lograron remontar la monotonía generalizada que terminó por fastidiar un poco a los presentes en la extensísima versión de “Duérmete niño”. Lamentablemente el show no estuvo a la altura del recital que brindaron en el Quilmes rock de este año, allá por abril. Es una lástima que el presente de Cristian Alvarez se parezca cada día más al de Charly García por cuestiones extra musicales.

El frío más cabrón de todos

Los mexicanos de Molotov entraron esperando calentar a los que todavía no se habían ido después de ver al Pity. Se habló de separación y de que volvieron porque se quedaron sin un peso y debían plata, las expensas, la luz y la renta de la vecindad. “Volvimos porque está de moda”, se hicieron cargo, zafando de la excusa obligada después de tanto palabrerío.

La gente saltó con las que conocía, así de simple: hacía frío, era tarde y al otro día había que laburar. Por eso se pusieron re locos cuando tocaron “Frijolero”, “Dance” y “Voto Latino”. Y ni que hablar cuando aparecieron Meme y Quique de Café Tacuba para sumarse a “Gimme The Power”.

Molotov se despidió contento y el público satisfecho: fueron casi diez horas de música ininterrumpidas, con cuatro escenarios que mostraron lo mejor y lo peor del rock and roll nacional. La gente pudo elegir democráticamente y degustó a piacere, y eso es lo positivo de estos festivales, por más marca patrocinante que tengamos encima en todo momento la gente se sienta, pide la carta y ordena lo que quiere escuchar. Y esa es buena idea.

TXT: Christian Alliana y Sebastian Barrera

Fotógrafo: Beto Landoni