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jueves, 25 de diciembre de 2008

Edelmiro Molinari - El Condado (30-11-08)

Fuera del tiempo

Edelmiro Molinari se presentó en El Condado para recordar viejas épocas y dejar en claro por qué es una pieza fundamental dentro del rock argentino.
Después de un fin de semana en donde la lluvia hizo estragos, el guitarrista Edelmiro Molinari llegó con su oportuno disco “Expreso de Agua Santa” (2006) hasta El Condado de la calle Niceto Vega para deleitar a todos los presentes con su rock inclaudicable. El show comenzó de manera mística con “Hace casi dos mil años”, “Cosas rústicas” y “Larga vida al sol”, todos clásicos de Color Humano, legendaria banda de principios de los setenta que Edelmiro reflotará en el 2009 con nueva formación.
En esta ocasión, el ex Almendra estuvo secundado por el histórico bajista Rinaldo Rafanelli y el gran baterista Sebastián Peyceré (ex Dulces 16), quien precisamente reemplazará al recordado Oscar Moro en el nuevo Color Humano. Y si bien el año que viene será la presentación oficial del trío, este recital en El Condado sirvió para ir calentando motores y desempolvar la vieja máquina. Sin embargo, no faltaron los temas de “Expreso de Agua Santa”, la última producción discográfica de Molinari, editada hace tres años luego de un autoexilio de más de una dos décadas en las que el guitarrista se dio el gusto de tocar por Estados Unidos con diversos músicos.
Así fueron pasando “Amantes solitarios”, “Atemporal” y “Teta de amor” mezcladas con nuevas versiones de clásicos de Almendra como “Mestizo”, “A estos hombres tristes” y “Color Humano”, todas grandes canciones de la banda también integrada por el bajista Emilio Del Guercio, quien siguió el show atentamente desde su asiento. A pesar de que la noche se desarrolló en un clima distendido y de alto vuelo musical, los espacios entre tema y tema hicieron que por momentos la impaciencia se hiciera sentir en los espectadores.
El recital contó con algunas perlitas como “Adonde está la libertad”, dedicada obviamente a Pappo, y “El vuelo 144”, de “Edelmiro y la Galletita” (1983), el primer disco solista del barbudo guitarrista, en donde toca un, por ese entonces, ignoto Skay Beilinson y que hoy es una pieza preciada para los coleccionistas ricoteros. El final fue a todo trapo con Rinaldo Rafanelli y Sebastián Peyceré luciéndose en sendos solos y el trío rockeando a full en “Mañana por la noche”.

En un show colmado de misticismo, recuerdos y calidad, Edelmiro Molinari deleitó al público durante más de una hora y dejó el terreno fértil para el regreso de una banda legendaria de nuestro rock, Color Humano.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni

martes, 27 de mayo de 2008

Chevy Rockets - El Condado (09-06-07)

Rock Caliente

Los Chevy Rockets se presentaron el sábado pasado en El Condado. El Bondi lustró el logo del chivo y estacionó en la puerta para presenciar el show.

Si bien bautizar a una banda con el nombre de una marca de autos puede resultar un tanto corporativo, en el caso de los Chevy Rockets existe algo que une a sus seguidores: el rock and blues. En la cabeza de la banda existe algo más que motores y eso queda demostrado muy bien en los shows.

El sábado por la noche El Condado fue testigo de una nueva presentación de estos viejos rockeros. Con el lugar totalmente colmado, a eso de las diez y media de la noche el primer tema en sonar fue “Sólo necesito”, seguida por “Cosas de negros”. Ya de entrada, Eduardo “Vasco” Bariain demostró sus dotes histriónicos al arengar a la gente, revolcándose en el piso y cantando a más no poder. Para quienes no conocen a este cantante, pueden imaginarse una mezcla entre la voz de Ricardo Tapia (aunque un poco más aguardentosa) y el look de Cacho Castaña. Lo cierto es que entrega todo en el escenario y logra una buena ida y vuelta con su público.

“Palabras filosas”, fue el primer blues de la noche en la que el joven Federico Selles pudo lucirse con su teclado y Jorge Blanco se despachó con un exquisito solo de guitarra para ganarse el primer gran aplauso. La armónica del “Chino” Masunaka no se quedó atrás y también tuvo una gran presencia en este primer tramo del recital sobretodo en “Después de todo”.

Esta ocasión también fue aprovechada para presentar dos temas nuevos. Así fue que se sucedieron, primero un country al estilo Creedence, denominado “Historias por caer”, y luego “El macho”. Curiosamente para este último, se sumó a la banda la presencia femenina de la mano de Sol Pillado que acompañó en la percusión. La hija del baterista Juan Pillado se complementó muy bien con su padre y fue bien recibida por el público.

El próximo invitado en subir fue Julián “El Ninja” (guitarrista y cantante de El Vagón) para “Entre la lluvia y el sol” y con su slide se encargó de adornar esa tremenda balada. Pasada la historia de banda viajera (“La Gira”), el final del primer tramo llegó con “Entre pinos” que fue dedicada al primo de “El Chino” Masunaka. Justamente la armónica junto al bajo de Gabriel Gómez fueron los que más se lucieron en este bonito blues instrumental.

Luego de que sonaran tres temas del próximo álbum acústico, grabado en vivo precisamente en El Condado en diciembre de 2006, llegó el tiempo de la segunda parte del show. En esta ocasión, Josué Marchi se hizo cargo del micrófono y la guitarra y con “Los que beben” arrancó esta mitad en la que el sonido estuvo más fuerte y desprolijo. El primer cover de la noche fue “Knocking on heavens doors”, en un tempo lento, casi blusero, y con la voz de Josué a pleno. Acto seguido se hizo presente la melodía de película propia de “The Grunge” con una versión bien rockera.

A esta altura la gente ya estaba “on fire” y cantaba todos los temas. Para seguir con la fiesta, llegó un clásico de los recitales de Chevy Rockets: la bota de vino. Mientras sonaba “Vieja estación” casi todos los presentes fueron saciados con un poco de tinto. Ahora sí, la alegría era completa.

“Billy” trajo el rockabilly y el recuerdo de Manal llegó de la mano de “No pibe” y un canto desgarrador por parte del “Vasco”. De ahí en más se fueron sucediendo una tras otra, “Parecerá que me fui”, “Del oeste” (con la gente ya parada y haciendo pogo adelante) y un lindo tema casi de despedida como es “Buena estrella”. El costado cancionero floreció con “A nadie más” y todos los invitados terminaron rockeando con “Tengo lo tuyo”.

A esta altura parecía que ese era el final pero nadie se movía de su lugar, o mejor dicho, todos se movían pero aclamando por más. Y la banda les dio el gusto de volver con dos temas extras. Primero sonó el tangazo “Nostalgias” con su intermedio medio jazzero en una versión larga y sentimental. Luego fue “Rompecorazones” (con el Tano de La Borgoña) el encargado de cerrar así una noche a puro rock y blues.

Con más de diez años en la ruta, los Chevy Rockets pasaron por El Condado y dieron muestras de buen rock. Con un público fiel que no dejó de apoyarlos en ningún momento, la banda ofreció un buen show pero que debido a la duración de los temas se hizo un tanto largo.

Christian Alliana para www.elbondi.com

Black Amaya Quinteto - El Condado (21-04-07)

Negro Blues de Otoño

El Black Amaya Quinteto brindó el pasado sábado una gran noche de blues y rock en El Condado. Por si esto fuera poco, el escenario de Palermo fue testigo del reencuentro de dos amigos luego de más de tres décadas.

Históricamente, el blues es esa música triste que habla de hombres en desgracia y que se escucha en bares oscuros y sucios de la ciudad. Y qué mejor que alguien que es parte de la historia grande del rock argentino se encargue de transmitir esa emoción. De la mano del Black Amaya Quinteto, El Condado se vistió de fiesta para vivir una gran noche de rock and blues.

El comienzo del recital fue con el clásico “Trouble no more” pero en versión instrumental. Inmediatamente después hizo su entrada en escena, el cantante Diego Czainik y se despacharon con un interesante boogie.

En “Blues de Otoño”, el negro Black Amaya pifió la introducción y el desliz fue perdonado por el público quien por medio de aplausos le hizo sentir su apoyo al ex baterista de Pescado Rabioso. Sin dudas, esto significó una bendición para el Negro, al que se lo notaba entre nervioso y contento por la importancia de la fecha. En un día tan gris como fue el sábado, este tema cayó como anillo al dedo y permitió los arrumacos de las parejas presentes.

Para enmendarse de su pifie, Black comenzó a toda máquina el “Blues desde la cárcel”, tema en el que apareció el slide en los dedos de Santiago “Rulo” García. El joven guitarrista se lució como en toda la noche, interpretando los temas sin tanto virtuosismo pero dándole el feeling justo a las canciones.

La influencia del gran maestro Javier Martinez se hizo presente al sonar “Avellaneda Blues”, y esa letra magistral casi tanguera se hizo noche. El sólo de Nico Rafetta (teclados) y el medio bien intenso le imprimieron al tema una oscuridad propia de bodegón.

En esta ocasión el cover de los Stones fue el rock and roll “Oh Baby (We Got a Good Thing Goin')” que fue dedicada por Diego a su mujer y a su hija.

Presentada por Black Amaya como “la única chica de 17 años que conozco que le gusta el blues”, la joven Luli Valdes se hizo cargo del bajo para “Mujer de Carbón” de Los Gatos, banda pionera del rock por estos pagos. Un toque femenino que le vino bien a una noche tan masculina.

El primer tramo del show llegó a su fin con “Shake your money maker” dedicada a los seguidores de Aldo Bonzi, canción en la que se lució Alejo Urbani con un increíble solo de contrabajo.

Pasados los diez minutos de descanso llegó el turno de un mini set acústico en el que Black tocó la electroacústica sentado en una silla y Nico Rafetta demostró que también sabe tocar muy bien la armónica. Siguiendo con el clima distendido, el zurdo Juan Agustín Amaya subió para demostrar la herencia de su padre y tocar la batería en la versión argenta de “Rock me baby” (B.B. King).

El siguiente instrumental fue “Movin out” de Johnny Johnson para el cual subió una parejita a lustrar el piso del escenario a puro baile rocanrolero y también demostrar que los del Quinteto estaban “Listos para el show”.

Entre los temas nuevos que presentaron se destacaron un blues lento con el slide del Rulo García haciendo llorar la viola y la historia de “Vera” que “pierde el control cuando escucha la banda tocar”.

La publicidad del show anunciaba invitados especiales para esta ocasión. Nadie sabía exactamente de quién o quienes se podría tratar, por lo que la incógnita se acrecentaba a medida que transcurría el recital. Pero pasadas las doce, el misterio se reveló cuando subió nada más ni nada menos que Luis Alberto Spinetta.

La emoción de Black era incontenible así también como sus nervios y la aclaración de que hacía 34 años que no tocaban juntos. Ni bien la viola roja del Flaco largó el primer sonido, todo lo previo fue olvidado y una poderosa versión de “Estado de Coma” (Invisible) sonó recordando que el prócer del Rock Nacional no se olvidó de sus orígenes. Y para afirmar esto, se pegaron dos clásicos de Pescado Rabioso: “Despiértate nena” y “Me gusta ese tajo” donde la voz del flaco se alternó con la de Diego. Fueron sólo tres temas pero que sirvieron para emocionar al público y recordar que los viejos baluartes del rock argentino siguen en pie y que no todo comenzó con bandas como La 25.

El resto del recital fue simplemente un regalo para todos los que se acercaron hasta El Condado. El final llegó con el tema que da nombre al disco del Quinteto: “Concarán” y con un clásico de Chuck Berry: “Oh Carol”.

Black Amaya Quinteto dio un show de altísimo nivel, un sonido impresionante y grandes dosis de blues y rock and roll clásico. Por si esto fuera poco, se dieron el lujo de invitar a Luis Alberto Spinetta y coronar así una gran noche que ya puede colgarse el cartel de histórica.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Andrea Villa