miércoles, 9 de julio de 2008

Indio Solari - Hipódromo de Tandil (05-07-08)

El invierno esta encantador.

El Indio Solari pasó por Tandil y cincuenta mil personas disfrutaron del más puro rock ricotero.

Como ya es costumbre en cada presentación del Indio Solari, la ciudad donde se presenta es “tomada” por miles de fanáticos que se adueñan del lugar y lo convierten momentáneamente en la capital del rock and roll del país. El sábado fue el turno de Tandil que por veinticuatro horas perdió su característica tranquilidad.

El show comenzó bien arriba con “Pedía siempre temas en la radio” y “Ramas desnudas”, y dio paso al saludo del Indio, quien al ver la marea de gente que pobló el Hipódromo, deslizó: “son unos cuantos”. Los primeros recuerdos ricoteros de la noche llegaron con “La hija del fletero”, “El infierno está encantador” y el sorprendente “Rock para el Negro Atila” que sonó pesada, casi heavy y fue muy coreada por todos.

En comparación al recital de Jesús María, esta vez Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que acompaña a Solari, estuvo más aceitada como si ya estuvieran nuevamente en ritmo luego de tanto tiempo sin tocar juntos. El más destacado fue Baltazar Comotto quien se lució en cada solo de viola, sobre todo en “Y mientras tanto el sol se muere”, pero el resto de sus compañeros no se quedó atrás. Hernán Aramberri (batería) y Marcelo Torres (bajo) apoyaron excelentemente desde la base, Gaspar Benegas sumó su guitarra con solvencia, Alejo Von der Pahlen junto a Ervin Stutz adornaron con sus vientos y Pablo Sbaraglia condimentó con su teclado además de tocar la acústica y pasearse por todo el escenario.

Otra diferencia con el recital de abril fue el sonido que se destacó por su potencia y claridad a pesar de que el lugar era un gran campo abierto sin tribunas. A su vez, las pantallas a los costados, a pesar de ser chicas, mostraron todo lo que ocurría en el escenario y sirvieron de apoyo para aquellos que estaban alejados. Un punto que no se modificó fue la aparición de bengalas sobre todo en los clásicos ricoteros como “Un ángel para tu soledad”, “Ella debe estar tan linda”, “Un poco de amor francés” y “Me matan Limón”.

Este show tuvo como centro los temas de Porco Rex (2007), el último álbum solista del Indio, pero también sonaron algunos de El tesoro de los inocentes (2004): “Nike es la cultura”, “Pabellón séptimo” y “To beef or not to beef” que con la frase “pensando en vos siempre, siempre extrañándote” describe emocionantemente el sentimiento de aquellos que tienen familiares en el exterior. Claro que también hubo algunas sorpresas en el set list como “Divina tv führer” y “Mariposa pontiac” que puso a saltar a todo el público de manera desenfrenada.

El cierre llegó de la mano de “Flight 956” seguida obviamente de “Jijiji”, que sonó con las luces prendidas y con el anuncio de la próxima misa para el 27 de septiembre en San Luis. Y ya lo advirtió el Indio: “el que abandona, no tiene premio”.

El Indio Solari volvió a Tandil y brindó un show muy rockero, en el que repasó grandes clásicos de Los Redondos junto a temas de su etapa solista y dejó extasiado a los cincuenta mil fanáticos que se acercaron al Hipódromo.

Christian Alliana para www.elbondi.com.ar
Fotógrafo: Beto Landoni

Pegaso - La Colorada (15-06-08)

La furia eléctrica

Pegaso tocó en La Colorada para seguir presentando su disco debut.

Noche de domingo en la ciudad de Buenos Aires y el frío se hacía sentir como nunca. Bufandas, camperas, gorros, todo servía para generar un poco de calor pero en esos casos no hay nada mejor que un concierto de rock para levantar la temperatura. En este contexto Pegaso subió al escenario de La Colorada y cuarenta y cinco minutos le bastaron para desatar una potencia inusual.

El show empezó con el característico riff de “Catalina” para dar paso a un tema con un sonido bien metalero. Esta fecha sirvió como excusa para continuar presentando el disco debut del grupo, Pegaso (2007), pero el trío también aprovechó para mostrar una canción al palo que estará incluida en su nuevo trabajo. Si bien el recinto de Caballito, no estuvo completamente lleno, una buena cantidad de público acompañó a la banda liderada por el guitarrista y cantante Gustavo Álvarez y aplaudió a rabiar cada composición. Es que el power trío que completan el bajista Cristian Kieffer y el baterista Guillermo Trabucco suena como pocas bandas del under.

Promediando el recital, llegó el turno de dos temas incendiarios: “Taxi” y “Pascualin” en la que cada integrante demostró su habilidad con los instrumentos. También hubo lugar para un clásico de V8, “Muy cansado estoy”, y para que suba, de entre la gente, el Piti de Las Pastillas del Abuelo a entonar “Encontrarás tu paz” y desatar una faceta netamente rockera, casi desconocida para el calvo cantante. Todo esto acompañado del gran Negro García López que sumó su viola casi hendrixiana.

El final de la noche fue con “Y no se aguanta más” seguida de “Angel” que coronaron un set de pura potencia y muy buen rock and roll.

Si se pusiera en una batidora a Vox Dei, Pappo´s Blues, Divididos y Manal probablemente el resultado de esa mezcla sería Pegaso. Parece exagerado pero no lo es ya que el conjunto liderado por Gustavo Álvarez es un power trío con la esencia más pura del rock setentista y valvular.

Christian Alliana para www.elbondi.com.ar

miércoles, 11 de junio de 2008

Critica de Disco - Souvenir Vol. 1 (La Doblada) (11-06-08)

Souvenir Vol 1

La Doblada vuelve al ruedo con un disco que mantiene la esencia del grupo.

Cuando todo parecía indicar que La Doblada iba camino a convertirse solamente en una banda de culto apareció Souvenir volumen 1 para que nadie se olvide de que siguen en la ruta a pesar de los dos años de parate que sufrieron. Para colmo ya pasaron siete años desde la edición de Tres (2000), que había completado la trilogía inicial junto a Elogio al mal paso (1995) y Herpes (1998). Eternamente tildados de oscuros (pero sin llegar a ser darks), los integrantes del grupo ya se acostumbraron a ese adjetivo e incluso lo llevan con orgullo en este nuevo material.

El primer tema es “Leslie” y la cosa arranca a media máquina con un constante teclado de fondo pero en “George” el asunto cambia para repudiar a las bombas asesinas del presidente de Estados Unidos por medio de voces procesadas y varios sonidos entremezclados. Como contraste, Javier Lecumberry (voz, teclados y principal compositor) le canta a la vida a través de “Manuel”, dedicada a su hijo y con la batería de Hernán X marcando firmemente cada golpe.

El cuarto track es “Cellos” que, como su nombre lo indica, se distingue por las cuerdas que suenan acolchonadas en un plan casi íntimo donde la voz carrasposa de Lecu llega a su máxima expresión. A continuación, lo que sigue son dos temas en los cuales La Doblada se despega un poco de su oscuridad y se anima a un formato más melódico con dos bonitas canciones: “No sé si ella” y “El pibe Buendía”. En la primera la guitarra acústica juega un gran papel y en la segunda la pandereta se siente fuertemente para acentuar los tiempos.

Sobre el final, la trompeta de Ricardo Lestanguet inicia “Se apuró”, la más rockera del disco, y en “Souvenir” el que se destaca es el guitarrista Oscar Reyna en un tema que lleva cien por ciento la impronta y la esencia de la banda. El cierre llega con “Una sombra” y el bajista Luis Pesciallo se luce tocando el acordeón mansamente.

Por el lado de las letras, si bien son cortas en cuanto a extensión son largamente efectivas y disparan frases certeras como “quise escapar / no tocar más tu puerta / no volver más” (“Souvenir”) o “una sombra juega conmigo desde hace tiempo / yo no la entiendo” (“Una sombra”). El arte del álbum es bastante sobrio y desde la tapa un diván invita a la escucha (¿será Souvenir Volumen 1 música para terapia?).

En su cuarto disco, La Doblada ofrece nueve temas con el estilo característico de la banda que se caracterizan por la oscuridad y aunque parezca contradictorio marcan un feliz retorno para Javier Lecumberry y su troupe.

Christian Alliana para www.elbondi.com

Eric Martin - La Trastienda (06-06-08)

Vuelven los ochentas

Eric Martin se presentó en La Trastienda para demostrar que el hard rock de hace veinte años puede seguir vigente aún hoy.

Un año atrás Paul Gilbert, ex guitarrista de Mr. Big, tocó en La Trastienda y dio una clase magistral de virtuosismo. El viernes pasado fue el turno del ex cantante de aquella banda, Eric Martin, quien durante una hora y media entretuvo al público en base a un hard rock con raíz en los ochentas.

Pasadas las diez y media de la noche, el telón se corrió y toda la banda en escena arrancó el show con “Lost” y “”Good times” que sonaron bien potentes. Inmediatamente llegó el saludo de Eric, quien con un simple “gracias Argentina” agradeció a sus excitados fans que no pararon de corear por él en ningún momento. Si bien el recinto de San Telmo estuvo bastante lejos de colmarse, el público se hizo sentir con numerosos cantos y con varios gritos de parte de las mujeres. Obviamente esto se acrecentó con el primer tema de Mr. Big de la noche, la dulce balada “Super fantastic”, ejecutada en plan acústico.

Durante todo el concierto, el también ex cantante de 415 se mostró constantemente de buen humor y muy comunicativo con la gente que apreció canciones tanto de su etapa solista como de la banda que lo hizo famoso en el mundo. Así se fueron alternando “You´re too good”, “Cover song”, “Just take my heart” con clásicos como “Voodo kiss” y “Wild world”. Realmente fue admirable la justeza con la cual el grupo pasaba de rocks bien poderosos a melodías casi melosas y románticas, lo que habla claramente de la calidad de músicos que se presentaron sobre el escenario de La Trastienda.

Sin dudas, la gran sorpresa de la noche fue la aparición de Adrián Barilari como invitado especial. El cantante de Rata Blanca sumó su voz en “To be with you”, que fue en gran parte entonada en castellano tal cual la versión que grabó el pelilargo en Canciones Doradas, su disco solista editado el año pasado. Pero eso no fue todo ya que Barilari también se quedó para “30 days in the hole” cerrando de esta manera una gran noche para todos los presentes. Es que a pesar de su cara de niño inocente, Martin supo rockear bastante sin olvidarse tampoco de su costado más sentimental.

Si bien en nuestro país Eric Martin no cuenta con la fama de la cual es digno en otras partes del mundo, especialmente en Japón, lo cierto es que sus seguidores disfrutaron en La Trastienda de un buen concierto de hard rock que reafirmó al estadounidense como uno de los líderes de un género que tuvo su apogeo a fines de los años ochenta de la mano del hair metal.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni

lunes, 9 de junio de 2008

Critica de Disco - 20 años no es nada (2 minutos) (03-06-08)

20 años no es nada

2 minutos repasa su carrera en un disco y un DVD en vivo enmarcados en los festejos por los veinte años de la banda.

El año pasado los 2 minutos se dieron el gusto de festejar su vigésimo aniversario en el Estadio Pepsi Music invitando a muchos amigos y aprovechando la ocasión para grabar el recital. El reflejo de aquel 25 de agosto quedó plasmado en el “kombo feliz” que incluye un CD y un DVD denominado “20 años no es nada” y que repasa todo el concierto.

El primer tema es “Valentín Alsina”, toda una declaración de principios barrial, en el que la banda ya comienza a desatar toda la potencia que los caracteriza. A partir de ahí, pasan a toda velocidad y casi sin pausa, una catarata de canciones punks que recorren los ocho discos de estudio del grupo en sesenta y seis minutos. Por supuesto que están los clásicos de siempre, con “Demasiado tarde” y “Canción de amor” a la cabeza, pero también se encuentran algunas perlas como “Todo lo miro” o “Lejos estoy” que son muy festejadas por el público.

Durante todo el show se van sumando invitados para que el festejo sea completo. Entre los más destacados están Maikel de Kapanga en “Amor suicida”, Checho de Superuva en “Otra mujer” y el Indio, ex guitarrista de la banda de Valentín Alsina, en “Vos no confiaste”. Entretanto, el cantante Mosca es el encargado de presentar a dichos invitados, contar algunas anécdotas e interactuar con el público gracias a su carisma de eterno adolescente.

Por el lado del DVD, la novedad es que se puede disfrutar del recital entero ya que la lista de temas asciende a cuarenta y dos en lugar de los treinta y cinco que contiene el disco. Las cámaras se centran principalmente en lo que ocurre arriba del escenario, focalizándose en los integrantes de la banda (Papa en bajo, Monti en batería, Pedro en guitarra y Blinsky en guitarra además del mencionado Mosca) y ocasionalmente mostrando a la gente que está más próxima a la valla. Los extras del DVD están compuestos por un documental en donde el grupo cuenta su historia e imágenes del backtage de Obras.

“20 años no es nada” dice el tango “Volver” y los 2 minutos lo afirman desde la tapa de su CD + DVD. Si bien no hay grandes novedades en este trabajo, sirve para los que quieran conocer a la banda, y para aquellos otros que quieran seguir disfrutando de este punk rock barrial como hace veinte años.

Christian Alliana para www.elbondi.com

jueves, 29 de mayo de 2008

Kapanga - Estadio Luna Park (17-05-08)

Crecieron

Kapanga llegó al Luna Park para presentar oficialmente su último disco, “Crece”. El Bondi se sumó a la fiesta y en esta crónica vas a leer todo lo que pasó el sábado.

Más de diez años tuvieron que pasar para que Kapanga arribara al Estadio Luna Park y la llegada no podría haber salido mejor. Cerca de las nueve y media de la noche, las luces se apagaron y el público kapanguero comenzó la fiesta que se extendería durante todo el show. Muchos globos, papelitos y gente disfrazada de conejo (junto al infaltable hombre araña) pusieron el colorido en el Palacio de los Deportes.

El comienzo fue a “Contramano”, con el Mono Fabio (voz) recorriendo todo el escenario pero el llamado a “Ramón” hizo efecto enseguida para que se desatara el primer pogo seguido del cuarteto express de “Mesa 4”. A continuación unos simpáticos enanos desplegaron una alfombra para dar paso a los primeros invitados de la noche, los Karamelo Santo, que subieron a “Fumar” junto a los anfitriones y aportaron toda su adrenalina.

En “Para vos”, Maikel se hizo cargo del micrófono pero ésa no sería su única intervención como frontman. A lo largo del show, el virtuoso guitarrista fue la cara principal de canciones muy diversas como la bella “Me voy yendo” (con Alejandro Nagy en guitarra acústica) y hasta se animó con un solo de viola que fue reverenciado por sus propios compañeros. Realmente sorprende la labor del hombre de rastas ya que en muchas ocasiones pareciera que Kapanga cuenta con dos guitarristas en lugar de uno sólo debido a la técnica y el poderío que le imprime Miguel a los temas.

Sin dudas, hubo una sección que fue muy festejada por el público y se trató de los “enganchados”. En primer lugar, sonaron las melodías cuarteteras de la mano de “Elvis”, “Maté a mi madre”, “Extraño” y “Desesperado” lo cual desató el baile generalizado en el campo y las tribunas del Luna. El otro compilado que se escuchó estuvo compuesto por el costado más punk del grupo: “El cuento de los tres kovannys”, “Labios” y “Go”.

Tratándose de una fecha tan importante, los viejos kapangueros tuvieron la oportunidad de recordar algunos viejos temas que la banda no suele tocar en vivo como “El loco”, “Mujeres”, “Amor secreto”, “Agujita de oro” y “Amor de mañana”. A esta altura el recinto de Corrientes y Bouchard era literalmente un hervidero, el calor humano hacía transpirar las paredes pero esto poco le importaba al público que seguía con su particular fiesta. El Mono no se cansó de agradecer a la gente y recordarles que en gran parte Kapanga había llegado hasta ahí por ellos.

Por el lado de los invitados, además de los mencionados Karamelo Santo, se subieron a cantar Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) en “El Universal”, Cristian Algañaraz en “Rock” y Pablo Romero (Árbol) en “La taberna” que tuvo el pogo más grande de la velada. Sin embargo, el momento más emotivo se vivió cuando el ex bajista de la banda, Marcelo “Balde” Espósito, sumó su voz en “Una nube” llevándose así una gran ovación que duró varios minutos. Todos los invitados se llevaron una copa como souvenir de su participación en el concierto.

Si hay algo que caracteriza a los quilmeños es que son dueños de una versatilidad única que les permite ser los jodones del evento como en “La Karavana” y también ponerse serios como en “Postal” e “Indultados”. El final del show llegó con viejos clásicos ineludibles como “Cecator el borracho”, “Me mata” y el infaltable “Mono relojero”.

Instaurado como “el día de la lealtad kapanguera”, el 17 de mayo quedará en el recuerdo de todos los que estuvieron presentes en el Luna Park como la jornada en que Kapanga cumplió uno de sus sueños. Porque nada es casualidad en la vida y el lleno total del Palacio de los Deportes significó un premio al esfuerzo de la banda.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni

Critica de Disco - Demoliciones (Antonio Birabent) (12-05-08)

Demoliciones

Antonio Birabent regresa con un disco plagado de ciudadanía y de historias cotidianas que versan sobre mujeres, amores y música.

Nada mejor que la autogestión y la independencia para que un cantautor se exprese en su máximo estado. Antonio Birabent parece haber entendido esto hace ya diez años cuando se embarcó en la cruzada libertaria que lo encuentra editando sus propios discos y dándole rienda suelta a su arte sin restricciones ni presiones comerciales. “Demoliciones” representa un nuevo paso en su vida musical regalando sentimiento en cada una de las doce canciones que componen el álbum.

El tema inicial, que le da nombre al disco, arranca con un sonido bien guitarrero que acerca a Birabent a su costado más rockero y continúa en “Guitarras rotas” donde la viola adquiere un protagonismo aún mayor. Le siguen “El fuego que está por venir” que invita a la tranquilidad y “El sueño de la ciudad” que brilla por su capacidad descriptiva para pintarnos un atardecer cualquiera previo a una tormenta. En este punto es en donde la pluma de Antonio resplandece y lo eleva a la categoría de verdadero poeta, condición heredada magníficamente de Moris, su padre.

A medida que pasan los tracks, uno va descubriendo nuevos sonidos que se entremezclan con la dulzura de las guitarras acústicas y eléctricas que priman a lo largo del álbum. Es así como los teclados imprimen arreglos sutiles, los cellos provocan esa calma digna de un abrazo maternal y el trombón regala la especidad característica de los vientos. Incluso existen toques bluseros como en “Barrenando”, la mejor del disco, y aires jazzeros en “Cecilia”, una oda a la compañera de vida del cantante, que sirve como separador.

“Demoliciones” tiene la particularidad de ser una obra cien por ciento ciudadana, de principio a fin respira el aire denso de la ciudad en plena actividad pero también la tranquilidad de la siesta que divide al día. Por propias vivencias de Birabent, es imposible no imaginarse que las historias contadas suceden en algún lugar de tres metrópolis que lo acogieron a lo largo de su vida: Buenos Aires, Madrid o Montevideo. Pero la mayor curiosidad está planteada por el hecho de sentir que si bien todas las canciones parecen adquirir su súmun al ser escuchadas en medio de edificios, el álbum en su conjunto tiene un costado subliminal que le da al oyente la posibilidad de poner play en un pueblo silencioso y alejado sin que por esto se pierda en lo más mínimo la esencia del material.

Ya sobre el final, “Puñaladas de espera” retoma el pulso rockero, con el bajo de Alejandro Carrillo sonando bien grave, la batería de Luciano Casanova repiqueteando sobre el tambor y la guitarra de Roberto Garcilazo desgarrándose en un solo inigualable. En contraste, el cierre llega pasivamente con “Viejo barrio”, un tangazo sin ser tango, es decir, una letra propia del 2x4 pero con una música más cercana al free jazz. Sin dudas, EL cierre para el disco.

En su décimo trabajo de estudio, Antonio Birabent, se pasea maduro por el estilo cancionero, con toques rockeros, y con letras que respiran ciudad una y otra vez para dar como resultado un disco íntimo y sentido que podría servir perfectamente de espejo para futuras generaciones de cantautores.

Christian Alliana para www.elbondi.com