Mostrando entradas con la etiqueta el teatrito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el teatrito. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de mayo de 2008

T.O.C - El Teatrito (31-03-07)

Toc, toc, el ñü metal llama a tu puerta

En una semana a pura lluvia, T.O.C pasó como un vendaval por El Teatrito. El Bondi desafió las inclemencias climáticas y te acerca todo sobre la noche del sábado. 202, una de las dos bandas en las que se dividió Santos Inocentes, estuvo como soporte.

La primera banda en sonar fue 202. Arrancaron el show con todo, bien pesados, con "Furia" a la cabeza y siguieron en la misma senda con "El centro de los dos" y su puente medio melódico.

Las canciones más tranquilas se hicieron presentes aunque en plan totalmente eléctrico de la mano de "Te daré lo que soy" donde se lucieron los perfectos coros del guitarrista Osko para luego engancharse a "Sobre Vientos".

Pasada la pseudo calma, "Fin del letargo" trajo nuevamente la furia con los acordes de 5ta marcados bien a fondo y un final con acople incluido. Si todavía quedaba alguien que los tratara de blandos, Rha presentó "un tema bien pesado". Y efectivamente, no mentía, porque "Ignorando" sonó con una intro a lo Sepultura y un final rápido con una tremenda potencia.

En "Partículas", el teclado se escuchó por primera vez de manera clara y adquirió una verdadera importancia al disparar bellos sonidos. La gente, que venía bastante calma, se encendió en "Desaparecedor" y acompañó el tema con sus voces.

La bata a full sentenció el final "Provocador" con el que los ex Santos Inocentes se despidieron luego de más de media hora de show. Ahí nomás llegó el turno de una de las bandas más prometedoras del Nü Metal.

Claro que no se puede hablar de promesas en un grupo cuyos integrantes no son adolescentes y ya han recorrido durante años el under. Era mucha la expectativa para ver nuevamente a Martín Carrizo sentado en la batería de una banda. Así las cosas, T.O.C salió a escena para su segunda presentación en vivo. El telón se corrió y Javier Gomez saludó con un tímido "Buenas noches" para arrancar el show con "Don´t let". El bajo de Guille Baygorria sonaba brilloso y golpeaba en el pecho del público.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo, enfermedad de la cual la banda tomó el nombre, es una patología caracterizada por presentar pensamientos o rituales de ansiedad que la persona siente que no puede controlar. Quizás en esta banda, la gran obsesión incontrolable sea el volumen. Así, los sonidos hardcore y grunge, que también caracterizan a T.O.C, sonaron como una verdadera aplanadora.

Sin dar respiro, sonó "Fashion" y la banda demostró todo su potencial. En "Sudaka", la bata y el bajo tuvieron "su" momento en el medio del tema y la química entre los encargados de la base rítmica fue perfecta. Si esto todavía era poco, al sonar "Something" la estructura de El Teatrito tembló durante todo el tema.

El público seguía el show apaciblemente. Sin dudas, el ida y vuelta entre la banda y la gente se hizo difícil ya que los temas eran cantados en inglés. Para colmo, el cantante se mostró muy tímido y contenido en el escenario. Sin embargo, a pesar de esto, los presentes aplaudieron a rabiar.

El doble pedal de Martín dio comienzó a "New man" y la guitarra de Matías Soria desplegó su arsenal eléctrico. "Píldoras" dejó a todos anarcotizados antes de la balada "Message" que, como no podía ser de otra manera, sonó super power.

Para el final quedó "Preacher" donde la banda descargó toda la potencia que le quedaba y dejó una brisa sonora flotando en el aire. La gente agradeció con aplausos y una vez terminado el show pudo volver a sentir la calma del silencio.

T.O.C demostró ser más que la banda de Martín Carrizo. A base de un sonido atronador y de mucho power, el cuarteto se perfila como una gran banda para los amantes del Nü Metal. Habrá que ver si esto les alcanza para abrirse al gran público o sólo los confinará a las tribus metaleras.

Christian Alliana para www.elbondi.com

jueves, 22 de mayo de 2008

La Covacha - El Teatrito (03-03-07)

De mano en mano, hay que gritar

Este fin de semana, La Covacha reventó por dos noches consecutivas El Teatrito. Con El Mendigo y Viejo Empedrado de soportes, la banda del sur del Gran Buenos Aires desató una fiesta de rock y algo más.

El Mendigo abrió la noche del sábado a puro rocanrol. La banda de los hermanos Abbiatici aprovechó la ocasión para seguir presentando temas de su disco debut Hasta enloquecer (2006). Así pasaron, entre otras, “El barrio es mi motor”, la delicada “Bajo el mismo sol” y el clásico de Las Pelotas, “Sin Hilo”. Un show compacto ante un escaso público que igualmente agradeció la entrega mendiga.

El siguiente turno fue para Viejo Empedrado. Arrancaron con el tema que da nombre a su disco debut, “Mucho verde y poco caviar” para luego darle paso a la ricotera “Rock N´ Telmo”. Sobre la base de puro rocanrol stone, la banda de San Telmo entretuvo a los presentes por espacio de media hora dejando para el final una sorpresa cuando subió Salva de La Covacha para hacer coros en “Loco Py”. De esta manera se cerraba el set de Viejo Empedrado que se despidieron a puro aplauso.

Ahora sí estaba todo listo para que arranque la segunda fecha de La Covacha en El Teatrito. El lugar estaba lleno y la gente explotaba, se veía venir una fiesta y para eso ya había varios globos preparados para recibir a la banda. Con el telón cerrado, la ansiedad crecía un poco más y los golpes de batería que se escuchaban ponían impaciente al público. Sin embargo, luego de unos minutos de espera, los acordes de “Corre, corre” empezaron a sonaron para dar comienzo al show.

La lista siguió con dos clásicos de su primer disco, “Hoy, en este lugar” y “La venda” y la guitarra de Seba Fernandez bien adelante. Luego de estos temas la voz del grupo, Salvador Tiranti, agradeció a los covacheros por las dos fechas llenas y por el apoyo.

La mixtura de ritmos que caracteriza a la banda se hizo presente en el chamamé “Ni pa´ la suerte” que describe las desventuras de un auténtico yeta (¿en quién estará inspirada dicha historia de mala suerte?). Por las dudas, los presentes, se tocaron su lado izquierdo.

Aprovechando que se trataba de un ensayo general, los quilmeños mostraron varios temas de su futuro trabajo, como ser, “Trapos viejos”, “De la esquina al sueño” y “Adonde te irás”. El público escuchó las nuevas composiciones de manera apacible y atentamente.

Poco a poco fueron pasando los temas como “Sacudirán”, que fue uno de los más festejados, junto a “Frenesí” en donde las palmas de la gente acompañaron el ritmo.

El show se partió al medio con el cover de Sumo, “Whitetrash” (con la intro de “No tan distintos”). La fiesta como no podía ser de otra manera, debía tener su murga y para esto, se armó una batucada en donde se lució la percusión de Hernán Sodanelli junto a la batería de Hernán Monteagudo. Salva desde el costado del escenario arengaba con el clásico cantito “Baila covacha oh eh oh eh”.

Luego siguió “La ironía más buscada” con la gente a full que desembocaría en otro canto popular. El infalible “Es un sentimiento” mostró la gran conexión entre los de arriba y los de abajo y el agradecimiento fue mutuo.

Los decibeles bajaron un poco con el mejor tema nuevo que presentaron: “Sin más” en donde se lucieron el saxo y la trompeta. La tranquilidad siguió con esa historia de amor futbolera que es “Dale y dale”, con las luces climatizando el ambiente y el acordeón en manos del bajista Lisandro Tiranti que le dio un tinte melancólico al tema.

El final se iría acercando con “Cuando tú no estás”, “Venir andando” y “Yo me juego la cabeza” con un interesante solo de bajo. La banda se retiraría nuevamente de escena por un par de minutos.

Al regresar entregarían los últimos temas. Primero sonó “Por el mismo camino” que fue dedicada por Salva a “Eli de Los Gardelitos, Ale de El Bordo y Pato de Callejeros”. La emoción se apoderó de todos y los aplausos fueron unánimes. Inmediatamente después llegó el turno de “Apago la luz” donde la gente sola coreó el final por largos minutos.

Ni la gente se quería ir ni la banda quería dejar de tocar por lo que volvió a sonar “Es un sentimiento” y el “soy covachero” se escuchó más fuerte que nunca y sonó con mucha fuerza en el reducto de Microcentro.

En dos noches al palo, La covacha confirmó el gran presente por el que atraviesan y que ya había quedado demostrado en su presentación en el Cosquín Rock. A fuerza del rock rioplatense que alguna vez iniciaran Los Piojos, los quilmeños siguen en ascenso y se consolidan como una de las bandas más importantes del golpeado under argentino.

TXT: Christian Alliana para www.elbondi.com

Fotógrafo: Beto Landoni



El Mendigo - El Teatrito (22-12-06)

Otra vez rocanrol

Viernes por la tarde y la ciudad semivacía. En El Teatrito los pibes se juntan para escuchar un poco de rocanrol. El Mendigo en el escenario les dará lo que vienen a buscar. Ni más ni menos, lo justo.

Las bandas chicas tienen ese no sé qué. Un día juntan 200 personas, y están en la gloria. Otro día tocan para 50 personas y las dudas sobre el futuro comienzan a surgir. Pero nada de esto le importó a El Mendigo que el viernes tocó en El Teatrito para despedir el año.

Con “Los mios” comenzó el show y ese rock potente y coreable sirvió para que la escasa gente presente empezara a despabilarse. Luego de “Moriré”, los mendigos daban la bienvenida al infierno y el guitarrista Leonardo “El Viejo” Abbiatici sentenciaba el sentimiento de la banda: “50 o 5 mil personas es lo mismo, lo que importa son los huevos.”

Los acoples y un sonido no del todo adecuado fueron una constante de la tarde noche en el reducto del Microcentro. La armónica de Hernán Madregal y el saxo de Joaco Velo no lograban sonar diferenciados por lo que la intención de aportar otro tipo de sonidos al clásico 4 x 4, quedó en una nebulosa. Pese a la presencia de una segunda guitarra comandada por Gabriel Sigman los solos tampoco lograron sobresalir.

El liderazgo, tanto musical como carismático, de “El Viejo” opacaba la figura de su hermano, el cantante Damián Abbiatici. Pero esto poco importó para que el rock siguiera su curso y sonaran “Carcelero” y “Enloquecer”, que fue de lo mejor de la noche gracias a su ritmo murguero y su final cuasi punk que hacía recordar a “Fuck you” de Sumo.

En “Voy y vengo” hubo tiempo para un buen solo de bajo por parte de Leo Faustino, demostrando que los bajistas pueden tomar un poco de protagonismo y no sólo acompañar. El otro encargado de la base, Pablo Ivanoff castigó su batería a ritmo parejo durante todo el show.

“Buscar buscarte” es de esos temas que a la simple escucha uno ya sabe que es el himno de una banda. Luego del momento sensible con “Bajo el mismo sol”, se sucederían “Masticando Resaca” y “El barrio es mi motor”. El final llegaría con “Perdiendo la cabeza” y el “oh, oh, oh” de la gente coreando el estribillo retumbaría en El Teatrito.

El Mendigo cerró así el año de su disco debut. Siempre es difícil saber si una banda llegará o no a ser popular y reconocida pero en este caso queda la sensación de que todavía queda mucho camino por recorrer y varias cosas por pulir. El tiempo dirá si El Mendigo logrará ajustar su rocanrol y diferenciarse de las cientos de bandas que eligen ese camino o quedará catalogada como “otra banda de rocanrol barrial más”.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Foto: Beto Landoni