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martes, 27 de mayo de 2008

Los Gardelitos - Estadio Auxiliar Ferrocarril Oeste (25-05-07)


Este tren no se detiene

Los Gardelitos pasaron por la cancha auxiliar de Ferro a toda máquina y siguen afianzando su creciente popularidad.

Existen bandas a las que el under les queda chico pero, a su vez, todavía no llevan la suficiente cantidad de gente como para llenar un estadio. Una de esas bandas son Los Gardelitos, quienes desde hace unos años vienen arrastrando un caudal importante de público aunque aún no logran consolidarse masivamente.

En este punto es importante encontrar el lugar adecuado para realizar un show. Hacer un solo Obras puede resultar chico y hacer un estadio puede ser muy grande, por lo tanto, la organización debe buscar un espacio intermedio. La cancha auxiliar de Ferro es una buena alternativa aunque todavía no es muy tenida en cuenta. Lo cierto es que Los Gardelitos alquilaron el lugar y se presentaron este último 25 de mayo.

El recital anunciado para las cinco de la tarde, empezó a las ocho y media de la noche bajo un intenso frío. En la larga previa y para amenizar la espera, por los parlantes sonó en su totalidad el clásico de Los Redondos, Oktubre.

La imponente escenografía mostraba dibujos de indígenas y un tren en viaje hacia un horizonte incierto. Y justamente la idea de un viaje latinoamericano sirvió para el primer tema, “América del Sur”, con la incorporación de los vientos de Natty Combo y Dancing Mood que también se quedaron para “Corazón bailando al viento”.

Sin respiro se pegaron el punk de “Estamos podridos” y la tranquilidad de “El sobreviviente” en donde se agregaron la percusión a cargo de Roberto “Papun” Nicastro y el teclado de Pablo Marciello.


La primera sorpresa en la lista llegó con “Gardeliando” que casi siempre queda reservada para el final. Esta vez sonó en quinto lugar pero no por eso perdió la fuerza que la caracteriza y todos cantaron por su barrio. “No puedo parar mi moto”, fue adornada por un solo de teclado que le calzó justo.

El carnavalito llegó con “Los querandíes” y esa letra grandiosa, sin dudas, de las mejores que dejó el malogrado Korneta Suárez. Un homenaje a todos los pueblos nativos que se extendió en las palabras de la gente de Yumbrel que juntó libros para escuelas de frontera de Salta y Jujuy. También aprovecharon la ocasión para recordar que el 25 de mayo es un festejo municipal en el que los aborígenes quedan excluidos y olvidados. Acto seguido la gente coreó “El que no salta es un inglés” (¿?).

Pasado este momento Eli Suarez le dio la bienvenida al público y agradeció a las dos bandas que se presentaron a primera hora: Invencibles y La Covacha.

El wha wha a full significó el comienzo de “Estrella del rock and roll” con su letra anti-star que podría ser dedicada a una buena parte de las bandas que pueblan el llamado Rock Nacional. Martín Alé marcaba el ritmo del bajo con su paso a lo Pantera Rosa frente a la batería de su padre Horacio, mientras un ahora pelilargo Eli se mandaba con un solo de viola.

“Cobarde para amar” sonó en la misma versión de Ahora es nuestra la ciudad (2006) y le siguió “Amando a mi guitarra” con la gente de Natty Combo nuevamente en el escenario.

Luego de “Una roca en el humo”, Eli recordó que el 25 de mayo es una fecha muy especial para la banda, “Una especie de cumpleaños”, según sus palabras. ¿Por qué? Estos son los datos duros:

25-05-93: Eli sube por primera vez a un escenario

25-05-96: Debuta en Ciudad Oculta la formación conocida en los discos de estudio.

25-05-02: se suma Martín Ale a la banda en donde ya se encuentra su padre en batería.

25-05-04: tras la muerte de Korneta, Los Gardelitos tocan en Cemento como trío por primera vez.

Los viejos seguidores se emocionaron con esos datos y aplaudieron a rabiar. Nada mejor que seguir este momento con una vieja chacarera: “Volveré en tus ojos”.

El rock and roll puro se hizo estado en “6 AM” (en la que Martín cantó una estrofa) y en “El reloj”. Los vientos impulsaron la onda disco de “Los chicos de la esquina” e hicieron que “Llamame” sonara más reggae que nunca.

Luego de “Anabel”, todos se emocionaron con “Máquinas viejas” y se acordaron de la policía en “Libertad condicionada”. El “Comandante Marcos” volvió a recordar la lucha de los indígenas y marcó la despedida de la banda por unos minutos.

Después del descanso, llegaron los bises. Los cánticos contra la policía ya habían pasado pero ahora se le sumó el abucheo contra los militares. Es que muchos pibes zafaron de la colimba y de arengas como las que suenan en “Hay que enterrarlos vivos”.

Las banderas flamearon más que nunca contra la “estupidización” de esas “Novelas mexicanas” que pueblan las tardes en televisión. “Nadie cree en mi canción” cantó Eli pero pareció no importarle a la gente que desde abajo seguía gritando como al comienzo. “¡Y todavía quieren más!” Pensó la banda y para retribuir tanto cariño se despidió con la historia campesina de “Monoblock”.

Los Gardelitos pasaron así por la cancha auxiliar de Ferrocarril Oeste dando un excelente show. La banda está en un muy buen momento y se nota la gran cantidad de recitales que tiene encima. Lo único para exigirles es que esta situación se plasme en la edición de un nuevo disco de estudio para que las viejas canciones se mezclen con nuevas y los shows no se vuelvan repetitivos.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni

jueves, 22 de mayo de 2008

La Covacha - El Teatrito (03-03-07)

De mano en mano, hay que gritar

Este fin de semana, La Covacha reventó por dos noches consecutivas El Teatrito. Con El Mendigo y Viejo Empedrado de soportes, la banda del sur del Gran Buenos Aires desató una fiesta de rock y algo más.

El Mendigo abrió la noche del sábado a puro rocanrol. La banda de los hermanos Abbiatici aprovechó la ocasión para seguir presentando temas de su disco debut Hasta enloquecer (2006). Así pasaron, entre otras, “El barrio es mi motor”, la delicada “Bajo el mismo sol” y el clásico de Las Pelotas, “Sin Hilo”. Un show compacto ante un escaso público que igualmente agradeció la entrega mendiga.

El siguiente turno fue para Viejo Empedrado. Arrancaron con el tema que da nombre a su disco debut, “Mucho verde y poco caviar” para luego darle paso a la ricotera “Rock N´ Telmo”. Sobre la base de puro rocanrol stone, la banda de San Telmo entretuvo a los presentes por espacio de media hora dejando para el final una sorpresa cuando subió Salva de La Covacha para hacer coros en “Loco Py”. De esta manera se cerraba el set de Viejo Empedrado que se despidieron a puro aplauso.

Ahora sí estaba todo listo para que arranque la segunda fecha de La Covacha en El Teatrito. El lugar estaba lleno y la gente explotaba, se veía venir una fiesta y para eso ya había varios globos preparados para recibir a la banda. Con el telón cerrado, la ansiedad crecía un poco más y los golpes de batería que se escuchaban ponían impaciente al público. Sin embargo, luego de unos minutos de espera, los acordes de “Corre, corre” empezaron a sonaron para dar comienzo al show.

La lista siguió con dos clásicos de su primer disco, “Hoy, en este lugar” y “La venda” y la guitarra de Seba Fernandez bien adelante. Luego de estos temas la voz del grupo, Salvador Tiranti, agradeció a los covacheros por las dos fechas llenas y por el apoyo.

La mixtura de ritmos que caracteriza a la banda se hizo presente en el chamamé “Ni pa´ la suerte” que describe las desventuras de un auténtico yeta (¿en quién estará inspirada dicha historia de mala suerte?). Por las dudas, los presentes, se tocaron su lado izquierdo.

Aprovechando que se trataba de un ensayo general, los quilmeños mostraron varios temas de su futuro trabajo, como ser, “Trapos viejos”, “De la esquina al sueño” y “Adonde te irás”. El público escuchó las nuevas composiciones de manera apacible y atentamente.

Poco a poco fueron pasando los temas como “Sacudirán”, que fue uno de los más festejados, junto a “Frenesí” en donde las palmas de la gente acompañaron el ritmo.

El show se partió al medio con el cover de Sumo, “Whitetrash” (con la intro de “No tan distintos”). La fiesta como no podía ser de otra manera, debía tener su murga y para esto, se armó una batucada en donde se lució la percusión de Hernán Sodanelli junto a la batería de Hernán Monteagudo. Salva desde el costado del escenario arengaba con el clásico cantito “Baila covacha oh eh oh eh”.

Luego siguió “La ironía más buscada” con la gente a full que desembocaría en otro canto popular. El infalible “Es un sentimiento” mostró la gran conexión entre los de arriba y los de abajo y el agradecimiento fue mutuo.

Los decibeles bajaron un poco con el mejor tema nuevo que presentaron: “Sin más” en donde se lucieron el saxo y la trompeta. La tranquilidad siguió con esa historia de amor futbolera que es “Dale y dale”, con las luces climatizando el ambiente y el acordeón en manos del bajista Lisandro Tiranti que le dio un tinte melancólico al tema.

El final se iría acercando con “Cuando tú no estás”, “Venir andando” y “Yo me juego la cabeza” con un interesante solo de bajo. La banda se retiraría nuevamente de escena por un par de minutos.

Al regresar entregarían los últimos temas. Primero sonó “Por el mismo camino” que fue dedicada por Salva a “Eli de Los Gardelitos, Ale de El Bordo y Pato de Callejeros”. La emoción se apoderó de todos y los aplausos fueron unánimes. Inmediatamente después llegó el turno de “Apago la luz” donde la gente sola coreó el final por largos minutos.

Ni la gente se quería ir ni la banda quería dejar de tocar por lo que volvió a sonar “Es un sentimiento” y el “soy covachero” se escuchó más fuerte que nunca y sonó con mucha fuerza en el reducto de Microcentro.

En dos noches al palo, La covacha confirmó el gran presente por el que atraviesan y que ya había quedado demostrado en su presentación en el Cosquín Rock. A fuerza del rock rioplatense que alguna vez iniciaran Los Piojos, los quilmeños siguen en ascenso y se consolidan como una de las bandas más importantes del golpeado under argentino.

TXT: Christian Alliana para www.elbondi.com

Fotógrafo: Beto Landoni