Mostrando entradas con la etiqueta estadio auxiliar ferro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estadio auxiliar ferro. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de mayo de 2008

El Bordo - Estadio Auxiliar Ferro (22-12-07)

Un grito en el viento del oeste

El Bordo presentó en el estadio auxiliar de Ferro, ante su público más fiel, su nuevo disco: Yacanto.

Desde que por “cuestiones organizativas” se había decidido postergar la fecha de El Bordo en Ferro, fueron muchos los rumores que circularon sobre el porqué de esta decisión. La baja demanda de entradas sonaba como la especulación más firme, pero hasta que no se realizara efectivamente el recital, esto no iba a poder ser comprobado.

Y el día llegó nomás y sí, la convocatoria no estuvo acorde con el lugar, pero esto poco influyó en el desarrollo del show y en el ánimo de la banda. Cualquier grupo ante tal panorama hubiera tomado la situación como un duro golpe y hubiera salido a tocar con pocas ganas. Pero esto no ocurrió con los ex alumnos del Colegio Carlos Pellegrini que subieron con todo al escenario y de arranque golpearon directo al mentón con los dos temas que abren su nuevo y cuarto disco: “El regreso” y “No quiero”.

La gente se amontonó cerca del vallado para intentar combatir el intenso viento que azotaba Caballito y de paso brindarle calor a su banda favorita. Si bien en la previa, el ambiente estuvo muy tranquilo y relajado, con el comienzo del show los seguidores se despertaron y cantaron a más no poder. Prueba de esto fueron la hitera “En la vereda” y “Vientos de locura”, un hard rock en donde Leo Kohon se lució con su armónica.

De esta manera, la noche fue transcurriendo sin bajar ni un minuto la adrenalina ni la intensidad, con la banda al palo demostrando que han evolucionado mucho desde su primer disco allá por el 2002. No sólo se volvieron más profesionales sino que a ese profesionalismo le agregaron un sonido acorde a su crecimiento, algo que quedó demostrado en temas como “Dejar caer el sol” y “El grito” que contó con un buen solo de batería por parte de Miguel Soifer.

El rock and roll también estuvo a la orden del día y tuvo su apogeo en el “Popurock” que incluyó de manera enganchada: “Matanga”, “Escupiendo verdades”, “Así” y “Aquella nochecita”. La nota de color la dieron dos Papá Noel que subieron al escenario y comenzaron a repartir regalos a la gente para que nadie se quede sin su Navidad rockera.

Al igual que sus padrinos de La Renga, los muchachos de El Bordo decidieron invitar a bandas amigas para que amenicen la espera y fue así que Ale Kurz (voz y viola) agradeció a Perro Ciego (Salta), Hereford (Uruguay), El Mendigo y a la gente de La Covacha, todos ellos viejos compañeros de ruta. A propósito del cantante bordolino cabe destacar que si bien su voz no es de las más prodigiosas del rock argentino, ese punto gris es bien suplantado con su técnica para tocar la guitarra ya que se encarga de los solos con gran firmeza y convicción. A su vez, Diego Kurz y Pablo Spivak acompañan solidamente y sin errores.

Aunque algunos temas tengan sabor a ricota (como “Soñando” en donde el saxo de Pablo Fortuna recuerda mucho a Sergio Dawi) y otros se emparienten al sonido más renguero, El Bordo no suena a copia sino que más bien es una banda en la que sus influencias saltan a primera vista. Lo cierto es que el final del show llegó a puro agite con “A mi favor”, el ya clásico “Los perdidos” y “El silencio del caos infernal” para de esta manera cerrar una buena noche de rock en Caballito.

Dos acontecimientos ocurridos en Ferro que dan para pensar:

1-Ante el clásico cantito “Luca no se murió, que se muera Cerati”, Ale Kurz dijo acertadamente: “No le deseen la muerte a nadie, no compren sus discos o no los vayan a ver; pero no le deseen la muerte”. Un muy buen gesto que ojalá se repita con todas las bandas así se terminan de una vez esas diferencias absurdas que todavía envuelven y ensucian al rock.

2-Dos chicos del público desplegaron una bandera de no más de 2x4 y una persona de seguridad que se encontraba detrás del vallado, se las sacó de las manos y se escondió. Literalmente fue un robo y si bien las banderas también deberían ser parte del pasado en los shows, tampoco se entiende que para preservar el normal desarrollo de un recital, los encargados de cuidar al público le roben sus pertenencias. A casi tres años de Cromañón, muchas mentalidades siguen atrasadas como antes y el rock sigue sin poder afirmarse nuevamente como un espectáculo en donde reine la paz y se pueda disfrutar de lo artístico sin preocuparse por hechos ajenos a ello.

A casi diez años de formación, El Bordo llegó hasta el Estadio auxiliar de Ferro en una apuesta que no salió del todo bien en cuanto a convocatoria pero que a nivel artístico no tuvo fisuras.

Christian Alliana para www.elbondi.com

miércoles, 28 de mayo de 2008

Las Pelotas - Estadio Auxiliar Ferro (18-08-07)

Día Feliz

Las Pelotas presentaron su nuevo disco en el Estadio Auxiliar de Ferro y El Bondi vivió cada una de las ¡38! canciones con las que le dieron la bienvenida a Basta.

“Persevera y triunfarás”, dice el dicho y a Las Pelotas parece caerle como anillo al dedo. Una banda que nació de la ruptura de Sumo, que allá por mediados de los noventa tuvo un mediano éxito y que desde el 2003, gracias al hit “Será”, goza de la masividad y del reconocimiento ajeno. Justamente por esta última razón era inevitable que en algún momento llegase el día de tocar en un estadio por cuenta propia.

Esta fecha, además de ser quizás la más importante en la historia del grupo, tenía también como excusa la presentación de su último trabajo discográfico, Basta (2007). Y para que quede claro el motivo de esta reunión, los primeros tres temas fueron de ese disco. En orden sonaron “Basta”, “Como un buey” y la pegadiza “Siento, luego existo” con su respectivo video. Todos escuchados con gran atención pero sin mucho entusiasmo.

“Día feliz”, trajo consigo el primer agite de la noche y despertó a los peloteros que estaban congelados por el intenso frío. Siguieron “Tormenta en Júpiter” y “Desaparecido”, que incluyó un pedido por la aparición de Julio López. A esta altura del show, el viento estaba haciendo estragos con el sonido y lo llevaba de un lado para el otro perjudicando sobre todo a los espectadores que estaban más lejos del escenario.

Pese a los inconvenientes, el recital siguió su curso con “Orugas” y un gran guiño a los viejos fans. La increíble conexión que hay entre Germán Daffunchio (guitarra) y Gabriela Martinez (bajo) quedó plasmada en esos pasitos de baile que realizaban mirándose uno al otro aunque Alejandro Sokol (voz) no se quedó atrás con su performance en la hermosa “Ya no estás”.

Durante todo el show se fueron alternando los temas en formato canción propios de Basta (“Donde se esconden”, “Dicen que la distancia”, “Buscando un cambio”) donde Daffunchio ganaba el centro de la escena, con viejos recuerdos como “Bombachitas rosas”, “Capitán América”, “Muchos mitos” y “Escaleras”, con Sokol al mando de la banda. Sin embargo, si uno se apega a la lista de temas, Germán tuvo más protagonismo que el Bocha aunque esto poco parece importarles a ellos sino que más bien es algo propio del chusmerío rockero.

Como un recital de Las Pelotas no es tal sin su segmento reggae, “Solito vas”, “Transparente” y la fumanchera “Me fui” hicieron que miles de cuerpos se movieran lentamente de un lado al otro con una mueca de felicidad en sus rostros. ¿Qué se puede decir al respecto? Muy poco, sólo que a la hora de pelar los sonidos jamaiquinos pocas bandas lo hacen tan bien como ellos.

Una mención aparte merecen los tres “silenciosos” del grupo, Tomas Sussman (guitarra), Sebastián Schachtel (teclados) y Gustavo Jove (batería). Con bajo perfil, cada uno aporta y suma distintos sonidos: Tomas le imprime furia a las violas, Schachtel llena de climas los temas y Jove alterna entre la potencia (como en “Matrimanicomio”) y la sutileza (“La marmota”).

Tratándose de un show importante, fue llamativo que hubiera pocos invitados. Así y todo pasaron un viejo conocido de la casa como Gillespie que aportó su trompeta en temas como “Hola que tal” y el hijo del Bocha, Ismael Sokol, que subió para “Sin hilo” y se quedó en “Nunca me des la espalda”. Ambos fueron bien recibidos por el público que, igualmente, esperaba algún invitado de más renombre, quizás muchos soñaban con la visita de Mollo y Arnedo para repetir lo del Quilmes Rock.

Si bien no hubo una nueva reunión de lo que queda de Sumo, la despedida llegó con el recuerdo de la mítica banda. Primero fue el turno de “Los cinco magníficos” a la que se le pegó la onda disco de “Debede” para finalmente cerrar con uno que estaba fuera de la lista: “No tan distintos”.

Las Pelotas dieron un gran concierto en Ferro y se siguen afianzando como una de las mejores bandas argentinas. Sin dudas, un premio a la insistencia pero en este caso apoyado por la buena música y no sólo por el marketing.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni

martes, 27 de mayo de 2008

Los Gardelitos - Estadio Auxiliar Ferrocarril Oeste (25-05-07)


Este tren no se detiene

Los Gardelitos pasaron por la cancha auxiliar de Ferro a toda máquina y siguen afianzando su creciente popularidad.

Existen bandas a las que el under les queda chico pero, a su vez, todavía no llevan la suficiente cantidad de gente como para llenar un estadio. Una de esas bandas son Los Gardelitos, quienes desde hace unos años vienen arrastrando un caudal importante de público aunque aún no logran consolidarse masivamente.

En este punto es importante encontrar el lugar adecuado para realizar un show. Hacer un solo Obras puede resultar chico y hacer un estadio puede ser muy grande, por lo tanto, la organización debe buscar un espacio intermedio. La cancha auxiliar de Ferro es una buena alternativa aunque todavía no es muy tenida en cuenta. Lo cierto es que Los Gardelitos alquilaron el lugar y se presentaron este último 25 de mayo.

El recital anunciado para las cinco de la tarde, empezó a las ocho y media de la noche bajo un intenso frío. En la larga previa y para amenizar la espera, por los parlantes sonó en su totalidad el clásico de Los Redondos, Oktubre.

La imponente escenografía mostraba dibujos de indígenas y un tren en viaje hacia un horizonte incierto. Y justamente la idea de un viaje latinoamericano sirvió para el primer tema, “América del Sur”, con la incorporación de los vientos de Natty Combo y Dancing Mood que también se quedaron para “Corazón bailando al viento”.

Sin respiro se pegaron el punk de “Estamos podridos” y la tranquilidad de “El sobreviviente” en donde se agregaron la percusión a cargo de Roberto “Papun” Nicastro y el teclado de Pablo Marciello.


La primera sorpresa en la lista llegó con “Gardeliando” que casi siempre queda reservada para el final. Esta vez sonó en quinto lugar pero no por eso perdió la fuerza que la caracteriza y todos cantaron por su barrio. “No puedo parar mi moto”, fue adornada por un solo de teclado que le calzó justo.

El carnavalito llegó con “Los querandíes” y esa letra grandiosa, sin dudas, de las mejores que dejó el malogrado Korneta Suárez. Un homenaje a todos los pueblos nativos que se extendió en las palabras de la gente de Yumbrel que juntó libros para escuelas de frontera de Salta y Jujuy. También aprovecharon la ocasión para recordar que el 25 de mayo es un festejo municipal en el que los aborígenes quedan excluidos y olvidados. Acto seguido la gente coreó “El que no salta es un inglés” (¿?).

Pasado este momento Eli Suarez le dio la bienvenida al público y agradeció a las dos bandas que se presentaron a primera hora: Invencibles y La Covacha.

El wha wha a full significó el comienzo de “Estrella del rock and roll” con su letra anti-star que podría ser dedicada a una buena parte de las bandas que pueblan el llamado Rock Nacional. Martín Alé marcaba el ritmo del bajo con su paso a lo Pantera Rosa frente a la batería de su padre Horacio, mientras un ahora pelilargo Eli se mandaba con un solo de viola.

“Cobarde para amar” sonó en la misma versión de Ahora es nuestra la ciudad (2006) y le siguió “Amando a mi guitarra” con la gente de Natty Combo nuevamente en el escenario.

Luego de “Una roca en el humo”, Eli recordó que el 25 de mayo es una fecha muy especial para la banda, “Una especie de cumpleaños”, según sus palabras. ¿Por qué? Estos son los datos duros:

25-05-93: Eli sube por primera vez a un escenario

25-05-96: Debuta en Ciudad Oculta la formación conocida en los discos de estudio.

25-05-02: se suma Martín Ale a la banda en donde ya se encuentra su padre en batería.

25-05-04: tras la muerte de Korneta, Los Gardelitos tocan en Cemento como trío por primera vez.

Los viejos seguidores se emocionaron con esos datos y aplaudieron a rabiar. Nada mejor que seguir este momento con una vieja chacarera: “Volveré en tus ojos”.

El rock and roll puro se hizo estado en “6 AM” (en la que Martín cantó una estrofa) y en “El reloj”. Los vientos impulsaron la onda disco de “Los chicos de la esquina” e hicieron que “Llamame” sonara más reggae que nunca.

Luego de “Anabel”, todos se emocionaron con “Máquinas viejas” y se acordaron de la policía en “Libertad condicionada”. El “Comandante Marcos” volvió a recordar la lucha de los indígenas y marcó la despedida de la banda por unos minutos.

Después del descanso, llegaron los bises. Los cánticos contra la policía ya habían pasado pero ahora se le sumó el abucheo contra los militares. Es que muchos pibes zafaron de la colimba y de arengas como las que suenan en “Hay que enterrarlos vivos”.

Las banderas flamearon más que nunca contra la “estupidización” de esas “Novelas mexicanas” que pueblan las tardes en televisión. “Nadie cree en mi canción” cantó Eli pero pareció no importarle a la gente que desde abajo seguía gritando como al comienzo. “¡Y todavía quieren más!” Pensó la banda y para retribuir tanto cariño se despidió con la historia campesina de “Monoblock”.

Los Gardelitos pasaron así por la cancha auxiliar de Ferrocarril Oeste dando un excelente show. La banda está en un muy buen momento y se nota la gran cantidad de recitales que tiene encima. Lo único para exigirles es que esta situación se plasme en la edición de un nuevo disco de estudio para que las viejas canciones se mezclen con nuevas y los shows no se vuelvan repetitivos.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni