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jueves, 25 de diciembre de 2008

Skay Beilinson - Teatro Roxy (17-10-08)

Un poco de felicidad

Skay Beilinson hizo doblete en el Teatro Roxy de Colegiales y El Bondi estuvo ahí nuevamente para contarte todo sobre la fiesta ricotera.

Luego de la primera función del día viernes, el sábado el Teatro Roxy lucía un marco aún más completo para la presentación de Skay Beilinson. Cerca de las nueve y media y con una moderna introducción que se disparó desde los teclados de Javier Lecumberry, la banda salió a escena con “Paria” y “El gourmet del infierno” (un viejo tema de la primera etapa de Los Redondos al cual Skay le cambió la letra y grabó en su segundo disco solista, Talismán, editado en 2004).
Con el correr de los minutos, tanto el artista como el público fueron tomando mayor calor e intensidad y lograron un ida y vuelta que fue creciendo con cada tema. Interactuando con la gente aún más que el día anterior, Beilinson intercaló pegadizos riffs de guitarras (liderados por “Oda a la sin nombre”) con bases bluseras (“Canción de cuna”) y momentos hipnóticos como en “El fantasma del 5to piso”. Si uno tuviera que trazar un paralelismo histórico al ver estas situaciones casi místicas, sin dudas lo del Flaco en vivo se emparenta bastante con aquel Hendrix del Festival de Monterrey `67 que, en estado de trance, incendió su instrumento en escena.
Si los recitales de Los Redondos eran misas, los conciertos de Skay son pequeñas comuniones en donde la gente consume una y otra vez la hostia sagrada del rock. Y como apoyo, Los Seguidores de la Diosa Kali, es decir los músicos que acompañan al guitarrista en esta cruzada, aportan todo su talento para que el barco llegue a buen puerto. Por un lado, están el Topo Espíndola en batería y Claudio Quartero en bajo, los encargados de que la base no sufra fisuras y la potencia sea la bandera de este grupo. Y por el otro lado, el ya mencionado Javier Lecumberry en teclados y Oscar Reyna en guitarra (ambos también integrantes de La Doblaba) son quienes adornan los temas con colchones sonoros o solos de slide –fue notable el trabajo de Reyna en “Los caminos del viento”-.
Por todos estos motivos, el público ya no sólo canta por los viejos temas ricoteros sino que apoya el emprendimiento solitario del ex coequiper del Indio Solari. Aunque obviamente no faltaron los clásicos redondos que llegaron de la mano de “Todo un palo” y “El pibe de los Astilleros” (el viernes fue el turno de “Rock para los dientes” y “Nuestro amo juega al esclavo”), todos adaptados al plan Beilinson 2008. Sin embargo, estas canciones fueron como pequeños recreos nostálgicos y la actualidad irrumpió una y otra vez como queriendo demostrar que este hombre no vive de recuerdos. Por eso, “Astrolabio” y “El viaje de las partículas” sirvieron para terminar de engrandecer aún más al protagonista de esta historia.
Ya sobre el final del show y cuando muchos esperaban la aparición de otro ex redondito de ricota, el saxofonista Sergio Dawi, quién había estado como público el día anterior, los acordes de “Jijiji” pegados a “El Golem de Paternal” derrumbaron esa ilusión. Pero como recompensa, el Flaco regaló un último tema que había sido tocado en vivo por primera vez el viernes: “Bye bye” en una versión más rápida que la grabada en estudio y con una base con reminiscencias a “Kashmir” de Led Zeppelin.

Lejos de los grandes estadios y las multitudes, que parecen ser propiedad indiscutida del Indio Solari, Skay Beilinson disfruta de la cercanía con el público y desde sus seis cuerdas transmite el sentimiento propio de los viejos rockers.


Christian Alliana para www.elbondi.com

Fotógrafo: Beto Landoni

jueves, 29 de mayo de 2008

El mejor show del 2007

Skay Beilinson (7 y 8 de Diciembre, The Roxy)

No sólo de nostalgia vive el ex guitarrista de los Redonditos de Ricota. Si bien podría dedicarse solamente a versionar los himnos ricoteros, o a recaudar fortunas reuniendo a Patricio Rey, Skay sigue componiendo y sacando discos muy buenos. “La marca de Caín” es el último y fue presentado en el Roxy con dos fechas a sala llena. Su perfil bajo y su estilo inigualable hacen que cada show suyo sea una verdadera celebración de rock ¡Y por eso brindamos en este fin de año! - Christian Alliana


Skay Beilinson - The Roxy Club (09-11-07)

Hipnótico ser

Skay Beilinson se presentó en The Roxy y llenó el lugar en dos fechas inigualables. El Bondi se acercó hasta Colegiales para mostrarte todo lo que pasó en esta fiesta llena de magia.

"A navegar el abismo, a navegar el silencio”, cantó Skay Beilinson promediando el show del sábado por la noche en The Roxy. Y esa simple frase puede aplicarse toda su música, esa su continua invitación a viajar a través de los sentidos con sólo escuchar las notas que salen de su Gibson SG. Por eso, en dos noches únicas, el ex guitarrista de Patricio Rey continuó con esta prédica y recorrió sus tres discos solista sin olvidarse de su pasado redondito.

La fecha del viernes arrancó bien arriba con “Soldaditos de plomo” e inmediatamente llegó el saludo de parte del capitán Beilinson: “Muy buenas noches, bienvenidos al show”, dijo y esto dio paso obviamente a “El gourmet del infierno”. Durante los primeros temas la viola del Flaco sonó muy baja, pero con el correr del tiempo el inconveniente fue solucionado.

En una noche bastante tranquila de parte del público, se pudieron apreciar esos temas que invitan más a la escucha que al agite. “Presagio” fue uno de ellos y con su mezcla de vals y misterio tuvo un final de película apocalíptica. Sin embargo, bien distinto fue el caso de “Nene nena”, ese gran inédito ricotero que hizo saltar y cantar a todo el mundo, incluso al Bocha Sokol que estaba en el Vip.

El viernes también sonó “Alcolito”, que hace mucho tiempo no se escuchaba, y trajo los recuerdos de los primeros pasos de Skay como solista allá por el 2003. En aquél entonces todavía el destino era incierto y los pensamientos estaban más centrados en la vuelta de Los Redondos. Pero el tiempo transcurrió y el Flaco ya va por su tercer disco en solitario y cada vez se lo ve más cómodo en esta estructura.

Como es costumbre, la música de Beilinson siempre incorpora sonidos de otras partes del mundo: “Dragones” trajo un viento celta y “Arcano XIV” respiró potencia con aires orientales gracias al teclado de Javier Lecumberry (también líder de La Doblada) y la batería del Topo Espíndola. Y para no olvidarse de sus inicios en el rock, el gran guitarrista argentino peló un blues clásico para introducir su “Canción de cuna” con esa letra que bien podría formar parte de un libro de ciencia ficción para niños.

La primera fecha en The Roxy llegó a su final, primero con una hermosísima canción de amor como es “El viaje de las partículas” cuya letra reza: “Quedará para siempre, tu mirada en mis ojos aunque un día la tierra deje de girar”. Luego sí, el verdadero cierre fue con “El golem de Paternal” (aplausos para el solo de Oscar Reyna) y el clásico “Jijiji”.

Para el sábado se esperaba otra gloriosa noche de rock y así fue. Con variantes en la lista de temas, el show empezó con el telón cerrado mientras lentamente comenzaban los acordes de un viejo caballito de batalla de su etapa solista, “Memorias de un perro mutante”. Sin dudas, un comienzo arrollador que hizo prever cómo venía la mano.

Las diferencias con la noche anterior vinieron por el lado de “Paria”, “Flores secas” (de las más festejadas) y la ricotera “Rock para los dientes”, en un tono diferente adaptado a la voz de Skay. Demás está decir que con cada recuerdo redondo, el público estalló de algarabía haciendo temblar el piso (“El pibe de los astilleros” no hizo más que confirmar esta verdad). Desde el Vip, la gente de El Bordo y Ramiro Cerezo de Pier contemplaban la situación casi sin poder creer lo que veían.

“Hoy 8 de diciembre es el día de la Virgen y de Lennon, les quiero desear una feliz Navidad y un feliz Año Nuevo”, dijo el capitán Beilinson y se ganó la ovación de todos los presentes. Inmediatamente, comenzó uno de los mejores temas de su último disco, “Los caminos del viento”, con ese final a pura electricidad; y luego de un breve intervalo, “Meroe y los sortilegios”, trajo un poco más de rock a la velada. No parece muy descabellado pensar que este tema le quedaría muy bien al Cerati de “Ahí Vamos”.

Mención aparte merecen los dos mejores temas de Skay en plan solista. “Astrolabio” fue el primer himno de esta nueva etapa y cada vez que suena en los shows la gente lo siente como propio, con ese canto casi susurrado y un gran solo de viola en el cierre, de los mejores que tiene el Flaco en su haber. No por nada fue dedicada por él a “los peregrinos que nos acompañaron durante todo este año”.

Por otro lado, La marca de Caín (2007) trajo consigo otra perla que está llamada a quedar como una de las grandes creaciones del ex guitarrista de Los Redondos. Es que “El fantasma del 5º piso” tiene todos los condimentos necesarios para que así sea: una letra mágica, casi psicodélica y de película, que es acompañada por una música hipnótica y onírica que explota sobre el final.

El cierre del día sábado llegó con “Genghis Kahn” (con un buen trabajo de Claudio Quartero en el bajo) y obviamente “Jijiji”.

Skay Beilinson cerró su año con dos shows impresionantes y un gran disco en la calle. Realmente se lo ve feliz y cómodo en esta etapa y cada vez parecen estar más cerradas las puertas para un regreso de Los Redondos. Pero, sin dudas, qué feliz que haría esto a miles de personas.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni