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jueves, 29 de mayo de 2008

El mejor show del 2007

Skay Beilinson (7 y 8 de Diciembre, The Roxy)

No sólo de nostalgia vive el ex guitarrista de los Redonditos de Ricota. Si bien podría dedicarse solamente a versionar los himnos ricoteros, o a recaudar fortunas reuniendo a Patricio Rey, Skay sigue componiendo y sacando discos muy buenos. “La marca de Caín” es el último y fue presentado en el Roxy con dos fechas a sala llena. Su perfil bajo y su estilo inigualable hacen que cada show suyo sea una verdadera celebración de rock ¡Y por eso brindamos en este fin de año! - Christian Alliana


Skay Beilinson - The Roxy Club (09-11-07)

Hipnótico ser

Skay Beilinson se presentó en The Roxy y llenó el lugar en dos fechas inigualables. El Bondi se acercó hasta Colegiales para mostrarte todo lo que pasó en esta fiesta llena de magia.

"A navegar el abismo, a navegar el silencio”, cantó Skay Beilinson promediando el show del sábado por la noche en The Roxy. Y esa simple frase puede aplicarse toda su música, esa su continua invitación a viajar a través de los sentidos con sólo escuchar las notas que salen de su Gibson SG. Por eso, en dos noches únicas, el ex guitarrista de Patricio Rey continuó con esta prédica y recorrió sus tres discos solista sin olvidarse de su pasado redondito.

La fecha del viernes arrancó bien arriba con “Soldaditos de plomo” e inmediatamente llegó el saludo de parte del capitán Beilinson: “Muy buenas noches, bienvenidos al show”, dijo y esto dio paso obviamente a “El gourmet del infierno”. Durante los primeros temas la viola del Flaco sonó muy baja, pero con el correr del tiempo el inconveniente fue solucionado.

En una noche bastante tranquila de parte del público, se pudieron apreciar esos temas que invitan más a la escucha que al agite. “Presagio” fue uno de ellos y con su mezcla de vals y misterio tuvo un final de película apocalíptica. Sin embargo, bien distinto fue el caso de “Nene nena”, ese gran inédito ricotero que hizo saltar y cantar a todo el mundo, incluso al Bocha Sokol que estaba en el Vip.

El viernes también sonó “Alcolito”, que hace mucho tiempo no se escuchaba, y trajo los recuerdos de los primeros pasos de Skay como solista allá por el 2003. En aquél entonces todavía el destino era incierto y los pensamientos estaban más centrados en la vuelta de Los Redondos. Pero el tiempo transcurrió y el Flaco ya va por su tercer disco en solitario y cada vez se lo ve más cómodo en esta estructura.

Como es costumbre, la música de Beilinson siempre incorpora sonidos de otras partes del mundo: “Dragones” trajo un viento celta y “Arcano XIV” respiró potencia con aires orientales gracias al teclado de Javier Lecumberry (también líder de La Doblada) y la batería del Topo Espíndola. Y para no olvidarse de sus inicios en el rock, el gran guitarrista argentino peló un blues clásico para introducir su “Canción de cuna” con esa letra que bien podría formar parte de un libro de ciencia ficción para niños.

La primera fecha en The Roxy llegó a su final, primero con una hermosísima canción de amor como es “El viaje de las partículas” cuya letra reza: “Quedará para siempre, tu mirada en mis ojos aunque un día la tierra deje de girar”. Luego sí, el verdadero cierre fue con “El golem de Paternal” (aplausos para el solo de Oscar Reyna) y el clásico “Jijiji”.

Para el sábado se esperaba otra gloriosa noche de rock y así fue. Con variantes en la lista de temas, el show empezó con el telón cerrado mientras lentamente comenzaban los acordes de un viejo caballito de batalla de su etapa solista, “Memorias de un perro mutante”. Sin dudas, un comienzo arrollador que hizo prever cómo venía la mano.

Las diferencias con la noche anterior vinieron por el lado de “Paria”, “Flores secas” (de las más festejadas) y la ricotera “Rock para los dientes”, en un tono diferente adaptado a la voz de Skay. Demás está decir que con cada recuerdo redondo, el público estalló de algarabía haciendo temblar el piso (“El pibe de los astilleros” no hizo más que confirmar esta verdad). Desde el Vip, la gente de El Bordo y Ramiro Cerezo de Pier contemplaban la situación casi sin poder creer lo que veían.

“Hoy 8 de diciembre es el día de la Virgen y de Lennon, les quiero desear una feliz Navidad y un feliz Año Nuevo”, dijo el capitán Beilinson y se ganó la ovación de todos los presentes. Inmediatamente, comenzó uno de los mejores temas de su último disco, “Los caminos del viento”, con ese final a pura electricidad; y luego de un breve intervalo, “Meroe y los sortilegios”, trajo un poco más de rock a la velada. No parece muy descabellado pensar que este tema le quedaría muy bien al Cerati de “Ahí Vamos”.

Mención aparte merecen los dos mejores temas de Skay en plan solista. “Astrolabio” fue el primer himno de esta nueva etapa y cada vez que suena en los shows la gente lo siente como propio, con ese canto casi susurrado y un gran solo de viola en el cierre, de los mejores que tiene el Flaco en su haber. No por nada fue dedicada por él a “los peregrinos que nos acompañaron durante todo este año”.

Por otro lado, La marca de Caín (2007) trajo consigo otra perla que está llamada a quedar como una de las grandes creaciones del ex guitarrista de Los Redondos. Es que “El fantasma del 5º piso” tiene todos los condimentos necesarios para que así sea: una letra mágica, casi psicodélica y de película, que es acompañada por una música hipnótica y onírica que explota sobre el final.

El cierre del día sábado llegó con “Genghis Kahn” (con un buen trabajo de Claudio Quartero en el bajo) y obviamente “Jijiji”.

Skay Beilinson cerró su año con dos shows impresionantes y un gran disco en la calle. Realmente se lo ve feliz y cómodo en esta etapa y cada vez parecen estar más cerradas las puertas para un regreso de Los Redondos. Pero, sin dudas, qué feliz que haría esto a miles de personas.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni

miércoles, 28 de mayo de 2008

Cabezones - The Roxy Club (24-11-07)

Bienvenidos a una nueva etapa

Cabezones presentó nueva formación y se reencontró con su público en The Roxy.

Comentar el show de una banda que atraviesa un momento difícil es bastante complicado. Cuánto de objetividad y cuánto de subjetividad pueden entreverarse en una nota si, desde el comienzo del recital, en el aire del Roxy se respiraba una emoción contenida. Lo cierto es que cuando salió a escena, César Andino (el gran protagonista de esta historia) se mostró parado frente al micrófono y comenzó a cantar los temas con total normalidad. Quizás el sonido de la voz estuvo un poco bajo al comienzo pero, supliendo esto, la gente se encargó de la efusividad.

El concierto arrancó bien arriba con “Alud”, seguida por “Lejos” y “Vertiente”. Inmediatamente llegó el cover de Soda Stereo, “Sueles dejarme solo”, con su clásica potencia que no se aparta mucho de la versión original de Cerati y compañía pero que indudablemente siempre rinde. Desde el arranque, toda la banda se destacó por la solidez ya que, casi sin fisuras, los músicos se desenvolvieron a la perfección redondeando los temas de manera perfecta.

A nivel estructural, la inclusión de los tres nuevos integrantes no afectó en nada a Cabezones, más allá del estilo particular que obviamente diferencia a los actuales de los viejos compañeros de César Andino. Y este tema, como no podía ser de otra manera, estuvo en boca de todos antes del inicio del show. Tanto el público como la prensa querían escuchar lo que tenía para decir el cantante acerca de sus ex coequipers. Fue así que después de “El vientre”, el santafesino disparó: “Muchos amigos se acercaron y muchos que se decían amigos, se fueron”, rematando la frase con el dedo índice arriba. Casi sin dar tiempo para pensar, arrancó “Abismo” y “Cada secreto” con un buen laburo en las violas y mucho pogo abajo.

Desde el balcón del Roxy, Andrés Gimenez (ex Animal, ahora D-Mente) brindó su apoyo a la banda y hasta se lo vió cabeceando al ritmo de “Ella se olvidó de mí”, que sonó bien power con un gran solo de batería en el medio a cargo de Alejandro Collados. Un poco de calma llegó con “Frío”, en la que las luces violetas ambientaron de manera excelente el recinto y le dieron un toque sutil al asunto. La primera etapa cerró “Pasajero en extinción”, un excelente tema, que también sirvió para presentar a los nuevos integrantes: Leonardo Lacitra y Pablo Negro en guitarras que, junto a Matías Tarragona en bajo, fueron muy bien recibidos por el público.

César también aprovechó la situación para poner un poco de paños fríos a lo que había dicho minutos atrás y en un tono más pacifista, dijo: “No estoy festejando la partida de Esteban (Serniotti), Gustavo (Martínez) y Leandro (Aput), ojalá que todo lo que emprendan los llene de felicidad”. Pasado este momento, el cantante se retiró lentamente y la gente le brindó su apoyo para una pronta recuperación.

La segunda parte del concierto llegó con distintos matices y se escucharon temas como “Silencia”, “Inmóvil” y la pesada “Hombre”. También hubo tiempo para el hit radial “Mi pequeña princesa” que, por momentos, se tornó un tanto melosa, y la presentación de una novedad llamada “Mi camino”.

Las parejas aprovecharon para besarse en “Irte”, un lindo tema de amor perteneciente al disco Eclipse (2003), y los más exaltados poguearon con todo en “Frágil”. Es bastante sabido que Cabezones tomó mayor notoriedad desde el accidente de César y mucha gente se interesó un poco más por su música gracias a este lamentable hecho. Lo cierto es que este nuevo público y el viejo, tuvieron su recompensa cuando desde el escenario se mostró el disco de oro ganado por las ventas de Bienvenidos (2006) y luego esa placa circuló entre la gente para que todos pudieran tenerla entre sus manos y sentirse parte del reconocimiento.

El final del show llegó con “Ojos en la espalda” (de las más festejadas), “A tus pies” (con César sentado tocando la guitarra eléctrica) y “Despegar”, en la que la banda sonó demoledora e hizo temblar los oídos de los presentes. De esta manera, y luego de veinticuatro temas, los de Santa Fé cerraron así el reencuentro con el público porteño.

Cabezones presentó a sus nuevos integrantes brindando un recital muy bueno a nivel sonoro. Sin embargo, todavía cuesta separar el accidente de César Andino de lo estrictamente musical por lo que el show tuvo momentos que lindaron lo morboso y en los que la gente estuvo más pendiente de la salud del cantante que de las canciones.

Christian Alliana para www.elbondi.com

San Camaleon - The Roxy Club (11-11-07)

Una especie inclasificable

San Camaleón presentó su nuevo disco en The Roxy y festejó junto a su público este crecimiento sin pausa.

En algún momento de la historia del rock en nuestro país, Cemento representaba el primer escalón hacia la popularidad. Hoy, en esta etapa post Cromañón, y con el mítico local de San Telmo cerrado, llegar a The Roxy es tomado como el paso a un crecimiento importante. Así lo entendieron los integrantes de San Camaleón que el domingo pasado se presentaron en el boliche de Colegiales para mostrar su nuevo material.

El recital arrancó con “En el aire” pero el sonido no ayudó ya que el volumen estaba un poco bajo. Sin embargo, en “Contra todos los molinos” la cosa se fue poniendo más potente y “La extraña mente de un Pony” sonó bien rockera como para que la gente se sacudiera la modorra del domingo por la noche.

Desde siempre, San Camaleón se caracterizó por ser una banda difícil de encasillar. Pueden pasar por distintos géneros sin perder el rumbo y salir bien parados de esas excursiones. Una buena prueba de esto es la cumbia “Baila mi vida”, que hizo mover el esqueleto hasta a los más amargos; también “Si te vas”, una especie de reggae en donde la trompeta de Facu brillo por sobre el tema.

La primer parte del show pasó rápidamente y los músicos se retiraron del escenario dejando un video para que el público se entretenga durante el intervalo. A su regreso, el cantante Federico Cabral se plantó sólo con su acústica y dio vida a una canción muy linda llamada “Mutante”. El segmento íntimo siguió con toda la banda en escena tocando “Volvió”, “Mi chica peruana” y la mística y oscura “Iggy Pop de San Telmo”, en la que todos se lucieron con sus respectivos instrumentos. Para colaborar en estos temas subió Gerardo Farez, actual baterista de Iván Noble, que en esta ocasión dio una mano desde los teclados.

Durante toda la noche el encargado de la percusión, Román Montanaro, tuvo una destacada labor que llegó a su punto máximo en “Adiós”, una de las canciones más cantadas por la gente. Es que la historia medio psicodélica de la zanahoria que se va y deja sólo al protagonista de la canción ya es un clásico en los shows de Sanca y no podía estar ausente de una fecha tan importante como esta.

En la presentación de Polenta (2007) tampoco podía faltar la gente de Karamelo Santo, que en esta oportunidad estuvo representada por el saxofonista Pablo Clavijo, quien subió para “No te detengas” y sobre el final del mismo la rompió junto con el baterista Nicolás Moauro y el bajista Juany de Abreu.

Lamentablemente, uno de los productores del disco, Goy Ogalde, no pudo decir presente pero la gente igual lo recordó con aplausos. El que sí se dio una vuelta por Colegiales fue el otro productor, Charlie Desidney, quien sumó su viola en “Esa melodía” y se acopló muy bien con el guitarrista Diego Fares, ganándose el respeto de los presentes.

Sobre el final del show hubo ritmos de todo tipo: una especie de zamba medio rockera en “Sambódromo”, un rockazo como “La Patada” y una mezcla de heavy y cumbia en “El camino”. El cierre quedó en manos de “Corso narcotizado” en donde el heterogéneo público (hubo desde adolescentes hasta mujeres maduras) movió sus pies y despidió a la banda con una gran ovación.

Hace poco el cantante Federico Cabral definió a San Camaleón como un “Patricio Rey corrupto”. En esa declaración, la parte ricotera se podría poner en duda pero lo que es cierto es que Sanca guarda cierta “corrupción” musical, una deformidad que atraviesa varios géneros y la convierte en una banda difícil de encasillar. Quizás eso es lo que llevó a una buena cantidad de público a presenciar la presentación del último material del grupo, Polenta, el pasado domingo en The Roxy.

Christian Alliana para www.elbondi.com

Charly Garcia - The Roxy Club (22-10-07)

Y los cumplió feliz nomás…

Charly García reunió a sus aliados en The Roxy para festejar sus 56 años como más le gusta: tocando.

Primer día post regreso de Soda Stereo y en la calle miles de voces comentaban lo acontecido el fin de semana. Sin embargo, cuando todo parecía girar en torno a Cerati y compañía, muchos se acordaron que Charly García festejaría su cumpleaños en The Roxy. Fiel a su costumbre, el músico bicolor le daría la bienvenida a un año más de vida subido a un escenario. Por eso, El Bondi se acercó hasta Colegiales para contarte lo que ocurrió en la noche del lunes.

En esta ocasión, la clásica espera no se hizo demasiado larga ya que el músico llegó temprano al lugar y al poco tiempo se subió a las tablas. Pasadas las doce, el telón del ex Teatro se corrió y desde una torta gigante salió una despampanante rubia que pronto se perdió en bambalinas dejando el paso al verdadero protagonista. También se pudo observar cómodamente sentados en el escenario, como si estuvieran en un barcito, a Gustavo Cerati, Alan Faena, Nacha Guevara, Hilda Lizarazu y el relacionista Gaby Alvarez. De entrada ya se podía intuir que esa era una noche de amigos.

Luego de un breve discurso casi inentendible y algunas estrofas del “Himno Nacional” tocadas en teclado, el show arrancó con la potencia de “No importa”. Seguidamente fue el turno de “Los Fantasmas” y así transcurrió la primer parte del recital con temas de su aún inédita última placa, “Kill Gill”. A pesar de que el material todavía no salió a la venta, la gente se sabía las canciones y las cantaba de principio a fin. Después de todo, el concierto estaba anunciado para “fans only” y de estos había muchos aunque también se encontraban cholulos que fueron a sacarse la foto mediática para la ocasión.

Pero hablando estrictamente de música, vale destacar a The Prostitution, la banda que acompaña a García hace ya un par de años y que está formada por Carlos Gonzalez en bajo, Toño Silva en batería y Kliuje Hayashida en guitarra. Los chilenos cada día tocan mejor y tienen un nivel de profesionalismo que les permite engancharse sin fisuras a los repentinos cambios del señor Say No More.

Pasado un breve descanso, en el segundo segmento llegaron las canciones más populares como “Demoliendo hoteles”, “Desarma y sangra” y “Rezo por vos” (con la base de “Funky”). Pero sin dudas lo mejor estuvo cuando varios invitados fueron subiendo al escenario sin mediar palabra y con el sólo objetivo de compartir un buen momento con el agasajado. Juanse y el Zorrito Von Quintiero se acoplaron en “La sal no sala”, Déborah del Corral sumó sus coros en varios temas y la gran sorpresa fue la presencia de Pedro Aznar en el cierre del concierto. El bajista aportó su calidad en “Pasajera en trance”, “Hablando a tu corazón” y “El perro andaluz” para dar por concluida la noche.

A diferencia del año pasado en el Gran Rex, esta vez el cumpleaños transcurrió sin inconvenientes y con un Charly de muy buen humor. Y ya se sabe que si el músico está con todos sus sentidos encendidos, no puede más que entregar buenas canciones.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni

martes, 27 de mayo de 2008

The Magic Numbers - The Roxy Club (27-07-07)

Numerosos Hits y algo mas

The Magic Numbers hizo su primera presentación en Argentina y tocó ante un The Roxy colmado. El Bondi fue testigo de ese debut y te cuenta lo mejor del show.

Poco a poco comienzan a llegar a Buenos Aires la enorme cantidad de artistas internacionales anunciados para esta segunda mitad del año. Si bien la mayoría vendrá para los grandes festivales, The Magic Numbers hizo su propio show aunque para el exclusivo ciclo Bacardi B-Live.

Con “This is a song”, los ingleses hicieron su bautismo de fuego en tierras argentinas y la gente los recibió con bastante pogo. El bajo bien marcado de “Take a chance” dio forma a ese tema bien rockero; pegadita sonó “Forever lost”. Sí, era el tercer tema y ya empezaban los hits.

Luego de saludar al público, mitad en castellano, mitad en inglés, el cantante Romeo Stodart dio paso a la híper pegadiza “Love´s a game”, en la que las dos mujeres de la banda se desempeñaron excelentemente en los coros. Toda la gente se prendió al baile contagioso y disfrutó ese lindo tema.

Después de un comienzo a todo trapo, fue necesario bajar un poco los decibeles y “Fear of sleep” y “I see you, you see me” vinieron como anillo al dedo. En esta última canción, la tecladista Angela Gannon prestó su voz de manera magistral. Y siguiendo sus minutos de fama, con “Runnin out” terminó de llevarse los aplausos de todos los presentes.

A base de canciones simples y hiteras, el show fue avanzando con temas tranquis (como la balada “Which way to happy”) y otros con mucho más feeling como “Undecided” (de su segundo disco Those the brokes, de 2006). Las notables influencias del soul quedaron en evidencia en éste último.

Tanta búsqueda inconsciente de hits o canciones amables al oído, a veces corre el riesgo de caer en ejemplos como “Slow down”. Un verdadero bodrio, un bajón de interminables minutos en el que la mayoría de la gente se distrajo charlando de otra cosa y muy pocos quedaron observando el escenario. Por lo menos, la banda remontó la situación con “Long legs”, una interpretación muchísimo más movida que sirvió como preparación para aquellos que luego del show irían a bailar.

Para despedirse por unos minutos, eligieron el rock pegadizo de “Love me like you” con el cual todo el Roxy se encendió y hasta Bobby Flores, que estaba ubicado en la consola de sonido, movió la patita. Al regresar del descanso, el robusto Romeo agradeció mucho el recibimiento y el cariño de los argentinos y les regaló la casi acústica “”Wheels on fire”.

El baterista Sean Gannon y la excelente bajista Michel Stodart se deshicieron en “Mornings on fire” y la híper coreada “The beard”, con su ritmo country, marcaron el final de los ingleses en el Roxy.

The Magic Numbers debutó en suelo argentino con una andanada de canciones pegadizas y fáciles de digerir. Una banda que para el estilo que adopta está muy bien, pero que para aquellos que no son seguidores del indie rock puede resultar algo desagradable. Lo cierto es que su show debut en The Roxy estuvo bien y dejó a todos contentos.

Christian Alliana para www.elbondi.com
Fotógrafo: Beto Landoni